jueves, 30 de octubre de 2025

Ya está aquí. El Niño que huele a canela es un libro que no se lee: se abraza. Una historia para quienes cocinan con el alma, recuerdan con el cuerpo y colorean con la memoria. 📖 Disponible en Amazon 👉

Este libro no se termina. Se respira

A tu lado huele a canela


Hay canciones que no se cantan: se recuerdan. Y libros que no se leen: se acompañan.

Hoy, mientras suena Los Secretos en la cocina, el Niño que huele a canela vuelve a caminar. No por las calles del olvido, sino por los pasillos donde aprendió a sobrevivir.

La canela no cura. Pero acompaña. Como esa canción que te sabe a infancia, a pan duro y alma tierna, a cuchillos que no cortan y abrazos que no llegaron.

Este libro no se lanzó. Se abrió como una puerta. Y detrás, había una carta, una ramita de canela, y una canción que decía:

“No me imagino la vida sin ti…”

Gracias por estar a  mi lado  Por leerlo sin prisa. Por entender que este niño no se vende: se comparte.



martes, 28 de octubre de 2025

🌿 Hoy el niño que huele a canela se despertó temprano



Hoy me desperté con el aroma de la canela en la memoria. No venía de la cocina, sino de un recuerdo. De esos que no hacen ruido pero se quedan a vivir en el pecho.

Pensé en el niño que fui. El que se escondía en los pasillos del centro, el que fregaba ollas para no llorar, el que soñaba con una cocina propia mientras merendaba pan duro con chocolate. Ese niño aún me habita. Y hoy, más que nunca, lo escucho.

El niño que huele a canela no es solo un libro. Es una forma de decir: “Estoy aquí. Sobreviví. Y tengo algo que contar.” Es mi manera de tender la mano a quienes crecieron entre silencios, a quienes aprendieron a amar desde la ausencia, a quienes aún buscan un lugar donde sentirse vistos.

Hoy quiero agradecer a quienes ya lo han leído, a quienes se han emocionado, a quienes me han escrito diciendo: “yo también fui ese niño”. No hay mayor regalo que ese espejo compartido.

Y si aún no lo has leído, no pasa nada. El niño canela no tiene prisa. Te espera con una taza de café, una historia entre las manos y un abrazo sin palabras.

Gracias por estar. Gracias por leer. Gracias por ver al niño.

DMA 

sábado, 25 de octubre de 2025

SE VA NOTANDO LA ESENCIA


 

El niño sigue caminando

Hoy el aire tiene memoria. No es solo otoño: es el susurro de una infancia que no se olvida, el eco de un niño que huele a canela y camina descalzo por los pasillos del alma.

Me despierto con la certeza de que cada gesto puede ser un ritual. Encender una vela. Doblar una carta. Ponerle nombre a lo invisible.

En la cocina, el café se mezcla con el aroma de los aceites que preparé ayer. Canela, lavanda, un toque de naranja amarga. Cada frasco es un conjuro, cada gota, una página del libro que aún no he escrito.

Hoy escribo para recordar que Mundo Canela no es solo un universo literario. Es una forma de estar en el mundo. De mirar con ternura lo que otros llaman rutina. De convertir lo cotidiano en ceremonia.

He recibido mensajes de personas que quieren colaborar, que sienten que este niño también vive en ellas. Y me emociona. Porque cuando compartimos rituales, no solo creamos arte: creamos comunidad.

Así que este blog es una invitación. A oler, a sentir, a escribir. A ritualizar lo que duele y lo que sana. A seguir expandiendo este universo que nació de una cicatriz con sabor a canela.

Gracias por estar. Hoy, como cada día, el niño sigue caminando. Y deja un rastro dulce en cada palabra.


jueves, 23 de octubre de 2025

GRATA SORPRESA

Ya tiene casa.


El Niño que huele a canela
ha encontrado editorial. No se lanza. Se acompaña. Gracias a quienes creen en los libros que no gritan, en los gestos pequeños, en la ternura que se comparte.

miércoles, 22 de octubre de 2025

ACOMPÁÑAME EN ESTA AVENTURA

Hola! Soy David Maroto Avilés, autor de El Niño que huele a canela. Estoy buscando colaboraciones con marcas, espacios o personas que vibren con la ternura, la memoria y los gestos pequeños.

Si te resuena este universo, me encantaría conversar y ver cómo podríamos crear algo juntos.

Gracias por tu tiempo y tu sensibilidad 🍂

DMA



PARA UN MOMENTO

🌿 Hoy, el niño que huele a canela se detuvo

Hoy no escribí para sanar. Hoy escribí para recordar.

El niño que huele a canela se detuvo frente a una taza humeante. No había prisa. No había ruido. Solo el perfume tibio de la memoria, ese que no se vende ni se olvida.

Me acordé de los días en que el afecto era un gesto robado, una mirada que duraba menos que un suspiro. Y sin embargo, aquí estoy, escribiendo desde la calma, desde el fuego lento.

Encendí el aceite ritual, ese que lleva canela y madera suave. Lo apliqué en las muñecas como quien se abraza a sí mismo. Y entonces, escribí:

“La infancia no se supera. Se ritualiza.”

Este blog no es solo mío. Es nuestro. Si hoy te detuviste, si hoy oliste algo que te llevó lejos, cuéntamelo. El niño Canela escucha.

Con afecto y fuego lento, DMA


jueves, 16 de octubre de 2025

 


Hoy quiero abrir un pequeño rincón para la música que me acompaña desde siempre. Los acordes de Los Secretos tienen esa magia de volver a los momentos que creíamos perdidos: un aroma, una risa, un instante que se queda flotando en la memoria. Mientras escucho “Pero a tu lado”, pienso en cómo cada proyecto que emprendemos tiene su banda sonora, aunque a veces solo la sintamos en silencio.

Hablando de proyectos, estoy dando los primeros pasos en nuevas ideas que me ilusionan mucho. Son caminos distintos a los que he recorrido hasta ahora, pero igual de personales: historias que aún no he contado, mundos que esperan a ser explorados, y formas nuevas de compartir lo que amo con quienes me leen y me acompañan.

La música y los proyectos se entrelazan: cada nota, cada página que escribo, cada proyecto que inicio lleva un poco de esa emoción que Los Secretos saben despertar. Y mientras avanzo, me doy cuenta de que lo importante no es solo llegar a un destino, sino disfrutar del camino, rodeado de melodías y de sueños.

Pronto iré compartiendo más detalles de estas nuevas aventuras. Por ahora, solo quería que supieras que la inspiración está viva, y que cada día trae su propia canción.

DMA

martes, 14 de octubre de 2025

El origen del fuego




Hay fotos que no se guardan en cajones, sino en el corazón. Esta imagen, tomada en 1984 en Granollers, es mucho más que una escena en un restaurante: es el primer suspiro del Mundo Canela. Aquí no hay ficción, hay vida. Y en esa vida, un niño vestido de blanco, rodeado de mesas bien puestas, relojes silenciosos y platos que esperan historias.

Ese niño soy yo. Todavía no sabía que algún día escribiría libros. Todavía no sabía que el aroma de la canela sería mi talismán. Pero ya intuía que había algo sagrado en cocinar, en servir, en cuidar.

La cocina fue mi primer refugio. Mientras otros jugaban, yo aprendía a doblar servilletas, a alinear cubiertos, a escuchar el lenguaje secreto de las ollas. No era solo trabajo: era ritual. Cada gesto tenía sentido. Cada plato era una forma de decir “te veo”, “te cuido”, “te acompaño”.

Esta foto es el origen del fuego. No el fuego que quema, sino el que calienta. El que transforma ingredientes en consuelo. El que convierte el abandono en abrazo.

Granollers fue el primer escenario. El restaurante, mi primer altar. Y ese uniforme blanco, mi primer disfraz de ternura.

Mucho tiempo después, cuando escribí El niño que huele a canela, entendí que todo había empezado aquí. Que la literatura no nació en un escritorio, sino entre cucharas de madera y tazas de leche caliente. Que las cicatrices que vendrían después ya estaban siendo condimentadas con amor, aunque yo no lo supiera.

Esta imagen no es solo un recuerdo: es una promesa. La promesa de que, incluso en medio del ruido, hay espacio para la dulzura. La promesa de que un niño puede convertirse en autor sin dejar de ser niño. La promesa de que la memoria, si se cocina con cuidado, puede alimentar a otros.

Bienvenidos al blog del Niño Canela. Aquí todo huele a fuego lento. Aquí cada palabra se sirve con cariño. Aquí, como en esa foto, seguimos poniendo la mesa para que la vida se siente con nosotros.

lunes, 13 de octubre de 2025

Donde empieza el olor a canela



No siempre sabes cuándo empieza un recuerdo.
A veces es solo una brisa que atraviesa la ventana, un hilo de olor que se cuela entre las cosas cotidianas y lo cambia todo.
Hoy, mientras el agua hervía y el reloj parecía dormido, ha vuelto ese aroma antiguo: la canela del niño.

No hablo del niño que fui, sino del que me mira desde algún rincón del pasado, con las rodillas sucias y los ojos llenos de hambre.
Él no entiende de libros ni de ventas, ni de presentaciones en centros culturales.
Solo quiere saber si el mundo todavía huele igual que antes.

Y me he dado cuenta de que sí.
De que el olor sigue ahí, escondido entre las páginas, entre los fogones, en cada historia que aún no me atrevo a escribir.

Quizá por eso el Niño Canela no es solo un personaje, sino una brújula.
Cuando me pierdo, él aparece.
Cuando dudo, él cocina.
Cuando callo, él escribe con el olor.

Hoy no vengo a anunciar nada.
Solo a decirte que sigo oliendo a canela, aunque el mundo cambie, aunque la vida corra demasiado.
Y que en ese aroma, todavía encuentro casa.


🕯️ DMA


domingo, 12 de octubre de 2025

El día que España recuerda quién es


Hay días que no son solo fechas. Son espejos.
El 12 de octubre es uno de ellos.
Un día en que España se mira, se recuerda y se reconoce en la diversidad que la compone.

🌾 Una historia que aún respira

Hace más de cinco siglos, un viaje cambió el rumbo del mundo.
Aquel encuentro entre culturas dejó heridas, pero también semillas: lenguas compartidas, saberes, canciones, recetas, historias que cruzaron el mar y aún hoy se pronuncian con acento propio.
La historia no siempre se celebra; a veces se honra con respeto, con mirada serena y corazón abierto.

🕊️ Lo que realmente une

Ser español no es una bandera colgada, sino una manera de cuidar.
Cuidar lo que amamos, respetar al vecino, mantener viva la memoria y seguir creyendo que, pese a todo, seguimos siendo capaces de convivir.
En cada pueblo, en cada acento, late un mismo pulso: el de quienes hacen pan al amanecer, el de quienes sirven en silencio, el de quienes enseñan, curan o escriben para no olvidar.

🐏 El desfile y el símbolo

Hoy, en el desfile de Madrid, marchará Baraka, el borrego que acompaña a la Legión.
Muchos lo verán pasar sin saberlo, pero en su paso tranquilo hay una lección:
que lo noble no siempre ruge, que la fuerza también puede tener ojos mansos.
España es eso: una mezcla de bravura y ternura, de hierro y de pan caliente.

🌅 Una patria cotidiana

La patria no está en los discursos, sino en los gestos.
En quien cuida a un anciano, en quien riega una planta, en quien cocina con amor una receta que heredó de su abuela.
En quien no olvida de dónde viene, pero tampoco deja de mirar hacia adelante.
Esa es la patria del Niño Canela: silenciosa, cálida, de manos abiertas.

❤️ Mirar al cielo

Esta tarde, cuando el sol baje, mira al cielo un instante.
Quizás veas una bandera ondeando, o tal vez solo una nube con forma de recuerdo. Madrileños son gente llegada qué tal buenos días



Piensa entonces qué puedes hacer tú, desde tu pequeño lugar, para que España siga siendo ese país que huele a pan, a aceite, a vida compartida.

Hoy no se celebra el pasado, sino la continuidad.
Porque mientras haya alguien que siga creyendo en la bondad,
España seguirá siendo una patria posible.


sábado, 11 de octubre de 2025

La sopa del silencio

 

Aquel otoño, el Niño Canela descubrió que el silencio también alimenta.
La cocina olía a madera húmeda, y Susi  removía la olla sin prisa, mientras la lluvia golpeaba los cristales como quien llama a la puerta del alma.
—Las sopas —decía ella— curan lo que el ruido enferma.


El Niño Canela la miraba fascinado. En cada vuelta del cucharón parecía mezclarse un trozo de cielo con otro de tierra.
Cuando por fin sirvieron el plato, el vapor dibujó un corazón en el aire.
Y el niño comprendió que el amor no hace ruido… pero calienta igual que el fuego.


🍁 Receta tradicional de la sopa del silencio

Ingredientes (para 4 almas tranquilas):

  • 1 puerro grande

  • 2 zanahorias

  • 1 patata mediana

  • 1 rama de apio

  • 1 diente de ajo

  • Un chorrito de aceite de oliva virgen extra

  • Sal, laurel y un poco de tomillo

  • Pan del día anterior (para servir)

  • Una pizca de canela al final (sí, un toque del alma del Niño Canela)

Preparación paso a paso:

  1. Lava y corta todas las verduras en trozos pequeños.

  2. En una olla grande, calienta un hilo de aceite y sofríe el ajo y el puerro hasta que doren ligeramente.

  3. Añade el resto de las verduras, la hoja de laurel y el tomillo. Remueve con cariño.

  4. Cubre con agua caliente (unos 2 litros) y deja cocer a fuego lento durante 40 minutos.

  5. Retira el laurel, ajusta de sal y, si lo deseas, tritura parte de las verduras para espesar la sopa.

  6. Sirve con pan tostado, un hilo de aceite… y una pizca de canela, esa que guarda los recuerdos.

jueves, 9 de octubre de 2025

DEJAME

 Hoy suena “Déjame” de Los Secretos, esa canción que siempre parece escrita para los que aún creen en la ternura, aunque el mundo corra demasiado deprisa. Suena en la cocina, mientras el aroma a canela flota en el aire y el Niño Canela observa por la ventana, soñando con historias que todavía no se han contado.

Cada nota es una memoria que despierta: los paseos de otoño, el pan caliente, el eco de una guitarra en un café pequeño. En ese universo, los libros del Niño que huele a canela siguen siendo una invitación a detener el tiempo, a leer despacio, a recordar quiénes somos cuando nadie nos mira.

📚 Si aún no tienes tus ejemplares, puedes encontrarlos en nuestra tienda Mundo Canela (Sumup).
Porque cada libro lleva un pedazo de esa canción, de esa emoción, y de esa magia que solo ocurre cuando la palabra y la música se abrazan.


 DMA

miércoles, 8 de octubre de 2025

 Hay días en los que el silencio pesa menos que las palabras. Quizá sea el otoño que empieza a oler a madera, a café recién hecho y a esas canciones que uno guarda para los días lentos. Hoy el Niño Canela camina despacio, observando cómo el viento juega con las hojas y cómo la vida sigue su curso sin pedir permiso.

A veces, detenerse también es avanzar.
Y en ese detenerse, uno recuerda lo que verdaderamente importa: los abrazos sinceros, las sobremesas largas y los libros que dejan un eco en el alma.

Mientras suenan Los Secretos en la radio, en Mundo Canela seguimos creyendo en las historias que nacen del corazón, en los detalles pequeños y en los sueños que se escriben a fuego lento.

📚 Puedes descubrir nuestras obras en la tienda Mundo Canela, donde cada libro lleva consigo una parte de nuestra esencia.

DMA



martes, 7 de octubre de 2025

LOS DÍAS CON CALMA

Hay días que empiezan con esa calma suave de octubre, como si el aire supiera a nostalgia. Hoy he puesto un viejo disco de Los Secretos, y entre acordes de “Déjame” y “Ojos de gata” me ha dado por pensar que algunas canciones no pasan de moda porque hablan de lo mismo que los libros verdaderos: el tiempo, la pérdida y ese modo dulce de recordar.

El otoño siempre ha tenido algo de refugio, de volver a los sitios donde uno fue feliz. Y ahí, justo ahí, es donde vuelve El Niño Canela, con su forma de mirar el mundo, de oler la vida a fuego lento, de entender que las cicatrices también tienen su sabor.

Quizá por eso este blog no es solo un rincón para contar historias, sino para dejarlas reposar, como quien deja una olla sobre la lumbre mientras suena una guitarra al fondo.

Si tienes un rato tranquilo esta tarde, abre una página de El niño que huele a canela o de El sabor de las cicatrices. No hace falta más —solo dejar que la música y las palabras hagan su trabajo.

Porque, al fin y al cabo, como cantaban Los Secretos, “aunque tú no lo sepas, me he inventado tu nombre”… y en cada historia, en cada libro, hay un poco de eso: de amor inventado, pero sentido de verdad.

(Los libros del Universo Canela están disponibles en nuestra tienda oficial Mundo Canela – Sumup y en Amazon. Gracias por seguir siendo parte de esta historia.)



domingo, 5 de octubre de 2025

LOS LUNES

El lunes no siempre es comienzo. A veces es sólo un tramo más del camino, un instante para escuchar lo que quedó en silencio.
Hay días en que el tiempo parece detenerse, y basta una taza de café, una canción suave o la luz que entra por la ventana para recordar que la vida no necesita tanto ruido.

En Mundo Canela creemos en esa manera de vivir despacio, sin prisa y con memoria. Los libros del Niño Canela nacen de esa calma que da sentido a lo cotidiano: los aromas, las heridas, los pequeños gestos que sostienen la esperanza.

Si deseas conocer ese universo de emociones sencillas y fuego sereno, puedes encontrar nuestras obras en la tienda Mundo Canela  

Que este día te acompañe con claridad y sin peso.
A veces la paz no se busca, simplemente se deja estar.


Canciones que huelen a canela



Hay días en que la vida suena como una vieja canción de Los Secretos.
Suena a esos acordes que acompañaron noches largas, promesas rotas y abrazos que todavía duelen un poco.
Octubre tiene ese tono: melancólico, pero dulce… como la canela en un vaso de leche caliente.

El Niño Canela también vive ahí, entre guitarras y memorias.
En cada página de nuestros libros hay un eco de esas letras que decían tanto sin gritar:

“Déjame, no juegues más conmigo…”
Esa frase, más que un lamento, es un espejo donde muchos vimos pasar el tiempo y aprendimos a querer con cicatrices.

Hoy escribimos despacio, con fondo de vinilo y olor a madera.
Porque algunas historias, igual que las canciones, solo se entienden cuando se escuchan con el corazón en silencio.

📖 Nuestros libros siguen esperándote en Amazon:

  • El niño que huele a canela – A fuego lento

  • El sabor de las cicatrices

Léelos con una canción de Los Secretos de fondo, y deja que el pasado te roce sin herirte.
Quizás descubras que, al final, también tú hueles un poco a canela.

sábado, 4 de octubre de 2025

El aroma de los días sencillos





Hay días que no necesitan grandes gestos.
Basta con el olor a café recién hecho, una silla cerca de la ventana y la sensación de que, por fin, el mundo se ha detenido un instante.

A veces pienso que la vida, cuando deja de correr, se parece a los libros que uno escribe: lenta, reflexiva, con silencios que dicen más que cualquier palabra.
Quizá por eso El niño que huele a canela nació del fuego lento de las memorias.
Y El sabor de las cicatrices, de la necesidad de entender que las heridas también pueden oler a hogar.

No hay prisa.
Cada lector los descubrirá a su ritmo, como quien abre un cajón antiguo y encuentra una carta amarillenta, una foto doblada o una canción que creía olvidada.

Hoy solo quiero decir gracias.
Por quienes ya los habéis leído, por quienes los recomendáis, por quienes esperáis el momento de tenerlos entre las manos.
Están ahí, en Amazon, esperándoos como un trozo de vida compartida.

Porque los libros, cuando son sinceros, no se leen: se habitan.

📚 El niño que huele a canela – A fuego lento
📚 El sabor de las cicatrices
🛒 Disponibles en Amazon, bajo el sello DMA / CANELA


viernes, 3 de octubre de 2025

Los viernes siempre llegan con un aroma especial, como si la semana quisiera regalarnos un respiro antes del silencio del fin de semana. Hoy, en este 3 de octubre, pienso en lo que significa detenerse a escuchar —esa pausa tan necesaria que casi siempre olvidamos.

El Niño Canela, en sus páginas y recuerdos, nos enseña que lo sencillo guarda la fuerza de lo eterno: una canción que suena en la radio, el olor de un guiso al fuego lento, la risa compartida en medio del cansancio. Todo eso, al final, es lo que sostiene la memoria.

El otoño avanza, y con él las cicatrices y los recuerdos se vuelven compañía. Pero también se abren caminos nuevos: presentaciones, lecturas compartidas, conversaciones con quienes se acercan al universo de Canela. Cada lector trae su propia historia, y en el diálogo entre esas vidas y estas páginas se completa el sentido de escribir.

Hoy quiero dejar abierto este espacio como quien abre una ventana: que el aire entre, que la música acompañe, que la vida continúe a fuego lento.

Porque la literatura no es un refugio, es un puente. Y desde aquí, desde este rincón, seguimos cruzándolo juntos.



miércoles, 1 de octubre de 2025

Un octubre de memorias


Octubre siempre llega con un aire distinto. Es un mes de cambios, de recogida y de silencios que saben a leña y café. Para El niño que huele a canela, este mes significa abrir de nuevo la puerta a los recuerdos, esos que se guardan en cajas invisibles y que vuelven a nosotros con la misma fuerza que las primeras lluvias.

Hoy quiero invitaros a deteneros un instante y a pensar en aquello que dejamos atrás, en lo que guardamos como un tesoro íntimo. En los libros del Niño Canela, esas memorias no son sólo historias: son refugios, son cicatrices que sanan, son canciones que acompañan.

El niño sigue caminando, sigue recordando. Y octubre es, quizás, el mejor escenario para ello: un tiempo en que el pasado se sienta a la mesa y nos habla bajito.

🌱 ¿Qué recuerdos trae octubre a vuestra vida?
🌱 ¿Qué guardáis en vuestra propia “caja de memorias”?





LA SAL JUSTA




Siempre me dijeron que cocinaba soso. Que me faltaba sal. Que me pasaba de prudente. Y puede que fuera verdad. Durante años medí la sal como si cada grano costara una disculpa. Como si un exceso de sabor pudiera delatarme. Había algo en mí que temía ser demasiado. Demasiado fuerte. Demasiado claro. Demasiado yo.

Cocinaba con miedo a pasarme. No solo de sal. También de palabras, de afecto, de gestos. Medía todo: los abrazos, las opiniones, los silencios. Como si mi existencia tuviera que caber en cucharillas. Y sin embargo, con el tiempo, entendí que hay cosas que no se deben medir con miedo.

Un día, sin pensarlo, eché sal con la mano abierta. A puñados. Como había visto hacer a  TERESA y SUSI Sin calcular. Sin pesar. Sin disculparme. Y el guiso salió mejor. No perfecto. No increíble. Solo mejor. Más vivo. Más yo.

Desde entonces no uso salero. Cojo la sal con los dedos. La dejo caer como quien deja caer una decisión firme. Y si alguna vez me paso, lo asumo.

DMA 

El aroma que permanece

Hay aromas que no se olvidan. No porque sean intensos, sino porque son honestos. La canela es uno de ellos. No grita: acompaña. No invade: ...