jueves, 30 de octubre de 2025

A tu lado huele a canela


Hay canciones que no se cantan: se recuerdan. Y libros que no se leen: se acompañan.

Hoy, mientras suena Los Secretos en la cocina, el Niño que huele a canela vuelve a caminar. No por las calles del olvido, sino por los pasillos donde aprendió a sobrevivir.

La canela no cura. Pero acompaña. Como esa canción que te sabe a infancia, a pan duro y alma tierna, a cuchillos que no cortan y abrazos que no llegaron.

Este libro no se lanzó. Se abrió como una puerta. Y detrás, había una carta, una ramita de canela, y una canción que decía:

“No me imagino la vida sin ti…”

Gracias por estar a  mi lado  Por leerlo sin prisa. Por entender que este niño no se vende: se comparte.



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En El Niño que huele a canela cada palabra cuenta.

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