lunes, 16 de febrero de 2026

El aroma que nos ancla



Hay días en los que el pasado no golpea. Llega en silencio, como ese primer aliento de canela en la mañana: discreto, pero profundo. Te sorprende en la penumbra de la memoria, sin estridencias, sin prisas, igual que se descubre el fuego lento cuando nadie mira.

El aroma no es un mero olor. Es un pacto con lo que fuimos. Con las cocinas donde nadie preguntaba por qué se hacía así, simplemente se hacía. Donde las manos sabían más que las palabras y el tiempo se contaba en cucharadas de memoria. Aquí, en esta mesa invisible que une generaciones, cada gesto repite lo que siempre ha sido. Porque hay saberes que no necesitan ser explicados para ser verdaderos.

El pasado nos sostiene. Lo hace igual que la canela sostiene a un guiso o a un pan templado: con firmeza, con paciencia, sin arrogancias. No se impone; acompaña. Y cuando nos hacemos mayores —o simplemente más conscientes— entendemos que la tradición no es una carga, sino un legado silencioso que nos enseña cómo mirar, cómo recordar y, sobre todo, cómo permanecer fieles a lo esencial.

No es nostalgia lo que buscamos aquí. Es reconocimiento. Saborear lo que nos alimentó, lo que nos modeló y lo que volvió nuestras manos rituales y humanas. Porque cocinar no fue nunca solo un acto técnico; fue —y sigue siendo— una manera de nombrar lo íntimo. Una forma humilde de decir: estuve aquí. Pensé. Recordé. Amé.

Hoy, cuando enciendo la cocina y dejo que el aroma despierte recuerdos, sé que cada gesto me ancla a un tiempo más lento, a una memoria más verdadera. Y sé también que escribir —como cocinar— es un acto de fidelidad: a quienes nos enseñaron, a quienes nos vieron crecer y a quienes no estarán, pero viven en el aroma de cada palabra.

miércoles, 11 de febrero de 2026

YA QUEDA MENOS

 El Mundo Canela está lleno de pequeños rituales, y este San Valentín quiero celebrarlo contigo regalando 


ejemplares firmados de “El niño que huele a canela”.

El sorteo se cierra mañana, 13 de febrero, así que estas últimas horas son como ese aroma que se queda flotando en la cocina cuando ya has apagado el fuego: intenso, cálido, imposible de ignorar.

Participar es muy sencillo: solo tienes que dejar en los comentarios tu olor favorito, etiquetar a tu enamorada/o y a un amigo, y seguir el blog 

Con cada participación ayudas a que este universo hecho de memoria, canela y abrazos llegue a más lectores que quizá necesitan justo esta historia en este momento.


El 14 de febrero anunciaré a los ganadores y esos  libros, firmados uno a uno, empezarán su viaje hacia nuevas estanterías, nuevas mesitas de noche y nuevas tazas de café con aroma a infancia.


martes, 10 de febrero de 2026

🌿 *El Chico Canela* 🌿



Hoy comparto algo que va más allá de las palabras: la protección oficial de mi universo. 


La marca **DMA - El Niño que huele a canela**, el saber de las tres y el grito en las tapas, están registrados en **Safe Creative** con el código **2020828352**.


No es solo un trámite legal. Es un acto de respeto a la memoria que me formó, a las cicatrices que me enseñaron y al aroma que une todo: la canela discreta, la que calienta sin quemar.




Este registro sella lo que empezó como un libro y se ha convertido en **Editorial Mundo Canela**: un espacio para autores que, como yo, escriben desde la verdad emocional. Donde transformamos historias personales en objetos vivos —libros ilustrados, con alma y protegidos.


Si llevas dentro una historia que pide ser contada, ven. Te acompaño a fuego lento: desde la primera idea hasta la cubierta que huela a hogar.


¿Tu memoria también lleva canela? Escríbeme: davidmarotoaviles@gmail.com



P.D. Los domingos siguen siendo para pausar, como en mi última entrada. Pero hoy, con este sello, el futuro huele más fuert

miércoles, 4 de febrero de 2026

El aroma que permanece



Hay aromas que no se olvidan. No porque sean intensos, sino porque son honestos. La canela es uno de ellos. No grita: acompaña. No invade: se queda. Así debería ser también un hombre bien hecho.

El mino que huele a canela no es una pose ni una moda. Es una forma de estar en el mundo. Es el que sabe llegar a tiempo, mirar a los ojos y sostener la palabra. El que entiende que la elegancia no se compra, se cultiva. Que el carácter se forja en el silencio, en la constancia, en la manera correcta de hacer las cosas, incluso cuando nadie está mirando.

Antes, los hombres sabían quiénes eran por lo que hacían cada día. Por cómo trabajaban, cómo comían, cómo se sentaban a la mesa. No necesitaban proclamarse nada. Bastaba con abrir una puerta, servir un café, cumplir una promesa. Ese legado no está perdido: está esperando ser retomado.

La canela huele a hogar, a fuego lento, a recetas heredadas. Huele a paciencia. A tiempo bien empleado. El mino que huele a canela entiende que lo bueno no se improvisa. Se construye. Como un guiso serio, como un libro bien editado, como una vida con sentido.

Hoy, en medio del ruido, reivindicamos al hombre que no corre detrás de todo, sino que camina firme hacia lo suyo. El que no busca agradar a todos, sino ser fiel a su criterio. El que respeta el pasado porque sabe que ahí están las bases de lo que vale la pena.

Si algo queda cuando uno se va, que sea esto: un aroma limpio, cálido y reconocible. Como la canela.

lunes, 2 de febrero de 2026

SORTEO

❤️ SORTEO SAN VALENTÍN - 25 EJEMPLARES FIRMADOS ❤️

*El Niño que Huele a Canela* guarda el olor de tu primer amor.
Ese aroma que no explica nada, pero lo dice todo.

Participa antes del 13 feb:
• Comenta: "¿Qué olor te lleva a tu historia de amor?"
• Etiqueta a esa persona + 1 amigo
• Sigue @mundocanela

Ganadores: 14 febrero. Envío gratis España.
Bases en bio. #SanValentínCanela


martes, 27 de enero de 2026

GRACIAS

Mundo Canela nació cuando el mundo se detuvo.
En plena pandemia escribí El niño que huele a canela sin pensar en una saga, sin pensar siquiera en publicar. Lo escribí porque lo necesitaba. Porque había cosas que dolían y escribir era una forma de sanar.

Ese primer libro fue un refugio.
Y, sin esperarlo, también lo fue para otros.

Gracias a los lectores, a sus mensajes, a sus propias historias reflejadas en la mía, Mundo Canela empezó a crecer. Lo que era un solo libro se convirtió en un universo, en una saga editorial donde cada historia explora una emoción distinta: la infancia, la memoria, las cicatrices, los aromas que nos guían y los recuerdos que no se van.

Cada libro nace del mismo lugar: lo humano, lo frágil, lo que permanece.
Mundo Canela no es solo una colección de libros.
Es un lugar al que vuelvo.
Y al que vosotros  me enseñasteis  que no volvía solo.


EL NIÑO QUE HUELE A CANELA

 Hoy me he despertado con esa sensación que aparece cuando una historia empieza a moverse sola, como si respirara por su cuenta. El niño que huele a canela lleva días susurrándome al oído, recordándome que ya no es solo mío, que pronto será de quienes lo lean, lo abracen y lo hagan suyo.

Mientras preparo café, pienso en él. En ese niño que camina conmigo desde hace años, que me enseñó a mirar la infancia sin filtros, sin adornos, sin miedo. A veces me pregunto si fui yo quien lo escribió o si fue él quien me escribió a mí. Porque cada vez que vuelvo a sus páginas, descubro algo que no sabía que estaba ahí: una herida que ya no duele igual, un aroma que me devuelve a la cocina de mi abuela, una frase que me sostiene cuando el día pesa.

Hoy siento que este libro está a punto de abrir una puerta. Y yo, que siempre he sido de caminar despacio, me sorprendo deseando que llegue el momento en que otros lo lean, lo huelan, lo vivan. Porque este niño no viene a explicar nada; viene a acompañar. A recordarnos que la memoria también puede ser un refugio.

Quizá por eso escribo este blog: para dejar constancia de este instante. De este pequeño temblor que anuncia que algo hermoso está por suceder.

 El niño que huele a canela

Hay libros que se leen.

Y hay libros que se respiran.

El niño que huele a canela es una historia íntima, sensorial y luminosa sobre la memoria, la infancia y las cicatrices que aprendemos a amar.

Muy pronto llegará a tus manos.

Y cuando lo haga, su aroma se quedará contigo.

domingo, 25 de enero de 2026

MUNDO CANELA

 



No empecé a escribir pensando en una colección.
Empecé a escribir para no romperme.

Al principio solo había recuerdos sueltos.
Olores.
Cocinas pequeñas.
Radios encendidas.
Canciones que sonaban mientras la vida pasaba sin pedir permiso.

Escribí para entender de dónde venía.
Para poner orden en una infancia que no siempre fue sencilla.
Para darle nombre a cosas que durante años no lo tuvieron.

Con el tiempo, me di cuenta de algo:
no estaba escribiendo solo mi historia.
Estaba escribiendo una forma de mirar.

Una forma de contar lo que casi nunca se cuenta.
Las vidas discretas.
Los amores silenciosos.
Las heridas que no hacen ruido, pero pesan.

Mundo Canela nace ahí.
En esa necesidad de transformar lo cotidiano en memoria.
De convertir la cocina en refugio.
De hacer de la música un lugar al que volver.
De darle dignidad a todo lo que durante años fue pequeño, invisible o callado.

Cada libro de esta colección es una habitación de la misma casa.
En todas huele a algo conocido.
En todas suena una canción.
En todas hay una historia que alguien creyó que no merecía ser contada.

Aquí no hay héroes perfectos.
Hay personas que hicieron lo que pudieron.
Que amaron como supieron.
Que sobrevivieron cuando amar, ser o decir era más difícil.

No escribo para explicar el pasado.
Escribo para acompañarlo.
Para mirarlo sin miedo.
Para decirle: te veo, aunque llegues tarde.

Si estás leyendo esto, entras en un lugar donde no se grita.
Se escucha.
Donde no se juzga.
Se recuerda.

Mundo Canela no es una colección para correr.
Es una colección para quedarse un rato.
Para leer despacio.
Para reconocer algo propio en la historia de otro.


Esto es una invitación.

A sentarte.
A escuchar.
A recordar.

Porque, al final,
todas las vidas que pasan por aquí
tienen algo en común:

sobrevivieron.

✨ Soy El niño que huele a canela y quiero contarte mi historia



Desde pequeño me dicen que dejo un aroma a canela allá por donde paso. Yo no sé si es magia, destino o simple casualidad, pero lo cierto es que ese olor ha marcado mi vida… y ahora quiero compartirla contigo.

En mi libro te abro la puerta a mis recuerdos, mis descubrimientos y esas pequeñas aventuras que, aunque parezcan sencillas, han cambiado mi manera de mirar el mundo. Cada página es un pedacito de mi historia, escrita con la misma calidez con la que la canela perfuma una habitación.

Y si después de leerme te quedas con ganas de más, en mi blog sigo contando lo que vivo, lo que pienso y lo que sueño. Allí encontrarás reflexiones, relatos nuevos y ese universo íntimo que sigue creciendo conmigo día a día.

🌟 ¿Por qué acompañarme?

Porque quiero que descubras la belleza que se esconde en lo cotidiano.

Porque mis palabras buscan despertar tu curiosidad y tu ternura.

Porque cada texto —del libro o del blog— lleva un poquito de ese aroma que me hace único.

📚 Mi libro es para leer despacio.

🌐 Mi blog es para volver siempre.

Si te apetece, te invito a entrar en mi mundo.

Prometo que huele a canela.

viernes, 23 de enero de 2026

Carpanta y el hambre de historias



Carpanta.
Solo decir su nombre ya me lleva a otra época. A esos años en los que el hambre no siempre era solo de comida. También era de cariño, de futuro, de un sitio donde quedarse un rato sin que doliera.

Carpanta no era solo un personaje de cómic. Era casi un espejo. Ese hombre siempre con hambre, siempre buscando algo que llevarse a la boca, siempre sobreviviendo como podía. Yo, de niño, no entendía del todo la metáfora. Pero algo dentro de mí la reconocía.

Leía esos tebeos como quien mira por una rendija.
Me reía, sí. Pero también aprendía sin saberlo. Aprendía que el humor puede ser una forma de aguantar. Que reírse de la miseria es, a veces, la única manera de no dejar que te hunda.

Recuerdo el papel gastado, las esquinas dobladas, el olor a feria, a mercadillo, a manos que ya habían pasado por esas páginas antes que yo. Historias usadas. Como muchas de las cosas que me tocaron vivir. Pero vivas.

Hoy entiendo que Carpanta me enseñó algo importante:
que se puede tener hambre y, aun así, seguir de pie. Que se puede estar roto y seguir caminando. Que incluso desde la carencia se puede construir un relato propio.

Quizá por eso, años después, nació El Niño Canela.
Porque yo también tuve hambre. No solo de pan. Hambre de palabras, de hogar, de alguien que dijera: aquí puedes quedarte un rato.

Y ahora, cuando escribo, siento que sigo leyendo aquellos tebeos.
Solo que ya no soy solo lector. Ahora también soy el que cuenta la historia.


📚 Si conectas con esta memoria:
El niño que huele a canela es también la historia de ese hambre invisible. De cómo se transforma en identidad, en cocina, en palabras. En una manera digna de seguir adelante.


El Chico Canela · DMA / Mundo Canela

miércoles, 21 de enero de 2026

GRATA SOSPRESA

 



Se abren las inscripciones de interés para las próximas presentaciones del libro
El niño que huele a canela, de David Maroto Avilés (DMA).

📍 Ciudades confirmadas: Lleida y Reus
📅 Fechas por anunciar próximamente
🖋 Encuentro con el autor y firma de ejemplares
🎟 Entrada libre (aforo limitado)

👉 Para reservar plaza o recibir información prioritaria,
contacta por mensaje privado o correo.

Organiza: Mundo Canela
Con la colaboración de Editorial Literaria

El aroma que nos ancla

Hay días en los que el pasado no golpea. Llega en silencio, como ese primer aliento de canela en la mañana: discreto, pero profundo. Te sor...