domingo, 16 de noviembre de 2025

La mirada de ese niño


Cuando miro esta foto, veo más de lo que cualquier otra persona podría ver. Veo al niño que aprendió a sonreír aunque por dentro temblara. Veo las preguntas sin respuesta: ¿Por qué yo? ¿Dónde está mi lugar? ¿Alguien me recordará cuando ya no esté aquí?

Veo también la semilla de lo que vendría después.


 La necesidad de contar, de escribir, de dejar huella. Porque cuando eres un niño invisible para el mundo, lo único que te queda es convertirte en tu propio testigo. Y eso hice. Empecé a escribir mucho antes de saber que me convertiría en escritor.

miércoles, 12 de noviembre de 2025

Arroz con leche y canela
ento Hoy quiero compartir contigo una receta que no es solo alimento, sino un pequeño ritual para celebrar el tiempo pausado y la memoria que habita en cada grano. Es el arroz canela, cocinado a fuego lento, con ese toque cálido y persistente que solo la canela sabe dar. receta: 1 taza de arroz 2 tazas de agua 1 rama de canela 1 cucharada de miel (opcional) Una pizca de sal Procedimiento: Lava el arroz con cuidado, como quien prepara el acto sagrado de la paciencia. En una olla mediana, pon el agua a calentar con la rama de canela. Escucharás cómo la esencia empieza a despertar. Agregue el arroz y la pizca de sal. Baja el fuego al mínimo y deja que el arroz se cocine lentamente, casi como un susurro del tiempo. Mientras esperas, cierra los ojos y respira el aroma que se va extendiendo. Imagina esas tardes antiguas, donde el tiempo era un aliado, no un enemigo. Cuando el arroz esté tierno y el agua se haya absorbido, retira la rama de canela y añade la miel si deseas un toque dulce, como un abrazo silencioso. Sirve con calma, recuerda cada bocado es un viaje a ese mundo donde lo imperfecto es bello y la vida se siente en cada gesto pequeño. Este arroz canela es más que una receta, es un acto de amor hacia la memoria, hacia el pasado que nos forma y la belleza que seguimos creando hoy.
Hoy me he despertado con la luz suave que entra por la ventana, esa luz que parece acariciar cada rincón de la casa y hacerme sentir que el tiempo es mi aliado, no un enemigo. He preparado un café, ese aroma cálido que despierta recuerdos de infancia, y mientras sorbía tranquilo, he pensado en cómo este ciclo de días me invita a escribir desde la verdad emocional, con autenticidad y sencillez. En mi Mundo Canela, cada día trae su propia melodía silenciosa. Hoy, escucho esa música que me acompaña mientras pongo palabras a lo vivido, a lo sentido, y redescubro la belleza en lo pequeño, en lo imperfecto, en lo cotidiano. Me doy cuenta de que escribir es también un acto de amor hacia mi propio pasado y hacia ese niño que un día fui, el Niño que huele a canela. Así, mientras la ciudad despierta fuera, printo historias íntimas que me reconcilian conmigo mismo y me permiten seguir creando, siempre desde el fuego lento de la memoria y del presente. Esta es mi manera de estar en el mundo, esta es mi esencia y mi verdad.

martes, 11 de noviembre de 2025


La memoria que huele a canela 

Hay momentos que parecen simples, pero guardan en su esencia un trozo de eternidad. Un gesto, un aroma, una luz que se cuela despacio, como un suspiro dulce que nunca se olvida. La canela no es solo una especia; es un puente invisible que une el niño que fuimos con el hombre que somos.

 En el Mundo Canela cada pequeño detalle es sagrado. 
El calor de una taza de chocolate, el crujir suave de una hoja seca, el susurro de una caricia que se convierte en refugio. 

Allí habita la verdad de lo cotidiano, el arte de vivir despacio y con el alma despierta.
 
 Este blog es una invitación a detenernos juntos, a respirar profundo y recordar que todos llevamos dentro un Niño que Huele a Canela. Porque en esa memoria auténtica y tierna reside la fuerza que nos impulsa a seguir creando, amando y soñando.

lunes, 10 de noviembre de 2025

Infusión del Abrazo - El niño que huele a canela

Infusión del Abrazo: Canela, Memoria y Canción

En el universo de “El niño que huele a canela”, cada aroma y cada sabor es una puerta abierta hacia la memoria y el alma. Hoy te invito a vivir un pequeño ritual, una infusión que es más que un té: es un gesto de amor lento, un abrazo proveído por la canela y la música.

Ingredientes para el alma:

  • 1 rama de canela, puente al pasado
  • 2 tazas de agua clara, espejo del tiempo
  • 1 cucharadita de miel, dulce secreto guardado
  • Un susurro de jengibre recién rallado (opcional)
  • 1 estrella de anís, luz en la penumbra (opcional)

El ritual:

En el silencio lento de la tarde, donde el tiempo se hace suave y la espera es un río, pon a hervir el agua con la canela navegando su historia, el jengibre que despierta y la estrella que destella.

Deja que la olla cante sus notas aromáticas durante 7 minutos, concentrando el fuego lento que habita en lo vivido. Luego retírala y deja reposar 3 minutos más, como un suspiro suspendido.

Cuela la infusión en tu taza más querida, endulza con miel y gira suavemente, como si tejieras un verso que vuelve.

La música que acompaña:

Mientras preparas este abrazo líquido, te sugiero escuchar “A tu lado” de Los Secretos, una melodía que, con su melancolía y ternura, abraza el corazón igual que esta infusión.

“A tu lado todo es más fácil, a tu lado siempre quiera estar...”
Escucha “A tu lado” de Los Secretos

El momento para beber:

Antes de sorber, cierra los ojos y respira profundo. Siente la canela que invita a recordar, la miel que suaviza los bordes del tiempo, la música que acompaña la piel del niño canela que habita en ti.

“Y a tu lado, la vida es un instante que no termina...”

Deja que cada sorbo sea un deseo concedido al alma cansada, un fuego lento que sana y une.

domingo, 9 de noviembre de 2025

🌿 El aroma que nos cose a la memoria

El aroma que nos cose a la memoria

Hay olores que nos devuelven a casa sin pedir permiso. Basta una bocanada para que todo vuelva: la cocina encendida, una voz que llama desde el fondo del pasillo, el sonido de los cubiertos en la mesa.
Entre todos esos aromas, uno me acompaña desde siempre: la canela.

No es solo un perfume. Es un hilo invisible que cose mis recuerdos y me recuerda quién soy cuando todo lo demás se desordena. En ese olor vive mi infancia, las risas pequeñas y las tardes donde el tiempo parecía detenerse.

De ahí nació el Mundo Canela: un espacio donde la memoria se convierte en refugio, donde el niño que fui conversa con el adulto que escribe. No hay prisa. Solo el deseo de mirar con ternura lo cotidiano, de rescatar la belleza de los gestos simples.

Hoy te invito a detenerte un momento y pensar:
¿Cuál es el aroma que te cose a la memoria?
Quizá, si prestas atención, descubras que también hueles a canela.

El Niño Canela
🌾 “La ternura también es una forma de resistencia.”



viernes, 7 de noviembre de 2025

El mapa secreto de los aromas

Hay preguntas que no se responden con palabras, sino con un suspiro. Cierra los ojos un instante y viaja conmigo: ¿a qué olía la cocina de tu infancia? ¿Qué perfume tiene el recuerdo de la primera lluvia de septiembre? ¿A qué huele un abrazo de los que curan el alma?

Vivimos rodeados de aromas que son, en realidad, mapas invisibles. Pequeños hilos de olor que nos conectan directamente con un lugar, una persona o una versión de nosotros mismos que creíamos olvidada. Una fotografía puede mentir o desvanecerse, una palabra puede perder su significado, pero un aroma es un ancla directa al corazón de la memoria. No se puede discutir con él. Cuando llega, te desarma.

El olor a tierra mojada, a libro viejo, a café recién hecho, a la piel salada después de un baño en el mar… Son portales. Llaves maestras que abren habitaciones cerradas de nuestro pasado, estancias donde todavía resuenan las risas que fueron, donde el tiempo parece haberse detenido para guardarnos un trozo de felicidad.

El Mundo Canela nació de esa certeza: la de que un aroma puede ser un hogar. Para mí, la canela no es solo una especia; es el perfume de la memoria, el eco de un niño que descubrió que la ternura y la identidad también podían olerse. Es el hilo dorado que cose mi historia, uniendo al chiquillo que fui con el hombre que hoy escribe. Es mi forma de decir que, aunque el mundo gire deprisa, hay lugares sagrados que permanecen intactos dentro de nosotros.

Por eso, te invito a detenerte. A respirar hondo, a prestar atención a esos susurros que flotan en el aire. Quizá descubras que tu vida también tiene una banda sonora hecha de aromas.

Encuentra la tuya. Descubre cuál es ese perfume que te cose el alma a la memoria.

Quizá, sin saberlo, tú también hueles a canela.

DMA

miércoles, 5 de noviembre de 2025

El aroma que nos cose a la memoria

Manifiesto del Mundo Canela

por DMA

El Mundo Canela 


 no nació de una idea, sino de un aroma.
De ese perfume antiguo que se cuela entre los días y nos recuerda quiénes fuimos antes de olvidar. La canela huele a infancia, a hogar, a esas manos que amasan, a la voz que llama a comer, a la risa que todavía resuena aunque el tiempo haya pasado.

Este universo no busca inventar, sino recordar.
Recordar lo pequeño, lo verdadero, lo que no necesita brillo porque ya tiene alma. Cada historia, cada dibujo, cada palabra del Mundo Canela está cosida con hilos de memoria: los que unen al niño que fuimos con el adulto que somos, los que curan, los que perfuman el aire con dulzura y verdad.

Creer en el Mundo Canela es creer que la ternura también es una forma de resistencia.
Que todavía hay belleza en una taza de leche caliente, en un cuaderno viejo, en un abrazo sin prisa.

Este proyecto no es solo literatura: es una casa abierta donde habita la nostalgia, la dignidad de lo cotidiano y el arte de vivir despacio.

Porque todos tenemos un aroma que nos cose a la memoria.
Y quizá, al detenerte un instante, descubras que tú también hueles a canela.


martes, 4 de noviembre de 2025

CAMINEMOS JUNTOS

Hoy lo volví a ver. Sentado junto a la ventana del tren, con su maleta roja bien sujeta entre los brazos, como si dentro llevara todos los recuerdos que aún no ha vivido. Afuera, los olivos se alineaban como guardianes silenciosos, y el mundo parecía moverse despacio, solo para él.

Ese niño —el que huele a canela— no es solo un personaje. Es una presencia. Una forma de mirar, de sentir, de habitar el tiempo. En cada página del libro, lo vemos caminar entre aromas, palabras y silencios. Pero hoy, lo vi en carne y paisaje. En movimiento.

La maleta no pesa por lo que lleva, sino por lo que espera. Y él, con esa mirada que mezcla ternura y misterio, parece saber que los viajes más importantes no se hacen con los pies, sino con el alma.

Este instante, capturado en la imagen, es una extensión del libro. Una página nueva. Una escena que no estaba escrita, pero que siempre estuvo ahí, esperando ser vivida.


Porque El niño que huele a canela no termina en la última línea. Sigue viajando. Y hoy, lo hizo en tren.

domingo, 2 de noviembre de 2025

Hoy es 2 de noviembre, y mientras escribo estas líneas, el aire en mi casa huele a canela. No sé si es por el té que acabo de preparar, por el pan que dejé en el horno, o por ese recuerdo que se ha colado sin permiso en mi pecho. Pero está aquí, dulce, tibio, como si alguien me abrazara desde lejos.

Y pienso en él. En el niño que huele a canela.

No sé si lo conocí. Tal vez lo soñé. Tal vez lo inventé para llenar un hueco que no sabía que tenía. Pero cada vez que llega este día, lo siento cerca. Como si caminara a mi lado mientras enciendo una vela, mientras coloco una flor, mientras susurro un nombre que ya no se pronuncia en voz alta.

Ese niño, para mí, representa todo lo que no se olvida. Los abrazos que aún calientan, las risas que siguen resonando, los silencios que dicen más que mil palabras. Él es la memoria que no se apaga. El perfume de lo que fue y sigue siendo.

Hoy, mientras el mundo recuerda a sus muertos, yo celebro a los vivos que habitan en mi recuerdo. A los que me enseñaron a mirar el cielo, a los que me dejaron canciones, recetas, gestos. A los que me hicieron quien soy, aunque ya no estén.

Y si tú, que estás leyendo esto, también tienes un niño que huele a canela en tu vida —aunque sea solo en tu corazón—, cuídalo. Recuérdalo. Háblale. Porque el amor no muere. Solo cambia de forma.

Gracias por estar aquí. Gracias por leerme. Gracias por compartir este día conmigo.

Con todo mi cariño, DMA


sábado, 1 de noviembre de 2025

Entre el recuerdo y el fuego.


En Cataluña, el 1 de noviembre no es solo una fecha en el calendario. Es un cruce de caminos entre lo que se recuerda y lo que se celebra. Mientras en otros lugares se habla de Halloween, aquí se enciende el fuego, se asan castañas y se preparan panellets con las manos que aún huelen a infancia.

La Castañada no es una fiesta. Es un ritual. Se celebra en familia, en escuelas, en plazas. Los niños se disfrazan de castañeros, las abuelas sacan las recetas, y el aire se llena de humo dulce.

El Día de Todos los Santos, por su parte, es silencio. Es flores en los cementerios, cartas que no se enviaron, nombres que aún se pronuncian. Es el día en que los vivos recuerdan a los que ya no están, no con tristeza, sino con presencia.


¿Y si ambas cosas fueran lo mismo?
¿Y si la Castañada fuera la forma catalana de decir “te recuerdo”? ¿Y si el fuego que asa las castañas fuera el mismo que enciende la memoria?

El aroma que permanece

Hay aromas que no se olvidan. No porque sean intensos, sino porque son honestos. La canela es uno de ellos. No grita: acompaña. No invade: ...