La memoria que huele a canela
Hay momentos que parecen simples, pero guardan en su esencia un trozo de eternidad. Un gesto, un aroma, una luz que se cuela despacio, como un suspiro dulce que nunca se olvida. La canela no es solo una especia; es un puente invisible que une el niño que fuimos con el hombre que somos.
En el Mundo Canela cada pequeño detalle es sagrado.
El calor de una taza de chocolate, el crujir suave de una hoja seca, el susurro de una caricia que se convierte en refugio.
Allí habita la verdad de lo cotidiano, el arte de vivir despacio y con el alma despierta.
Este blog es una invitación a detenernos juntos, a respirar profundo y recordar que todos llevamos dentro un Niño que Huele a Canela. Porque en esa memoria auténtica y tierna reside la fuerza que nos impulsa a seguir creando, amando y soñando.

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En El Niño que huele a canela cada palabra cuenta.