domingo, 12 de octubre de 2025

El día que España recuerda quién es


Hay días que no son solo fechas. Son espejos.
El 12 de octubre es uno de ellos.
Un día en que España se mira, se recuerda y se reconoce en la diversidad que la compone.

🌾 Una historia que aún respira

Hace más de cinco siglos, un viaje cambió el rumbo del mundo.
Aquel encuentro entre culturas dejó heridas, pero también semillas: lenguas compartidas, saberes, canciones, recetas, historias que cruzaron el mar y aún hoy se pronuncian con acento propio.
La historia no siempre se celebra; a veces se honra con respeto, con mirada serena y corazón abierto.

🕊️ Lo que realmente une

Ser español no es una bandera colgada, sino una manera de cuidar.
Cuidar lo que amamos, respetar al vecino, mantener viva la memoria y seguir creyendo que, pese a todo, seguimos siendo capaces de convivir.
En cada pueblo, en cada acento, late un mismo pulso: el de quienes hacen pan al amanecer, el de quienes sirven en silencio, el de quienes enseñan, curan o escriben para no olvidar.

🐏 El desfile y el símbolo

Hoy, en el desfile de Madrid, marchará Baraka, el borrego que acompaña a la Legión.
Muchos lo verán pasar sin saberlo, pero en su paso tranquilo hay una lección:
que lo noble no siempre ruge, que la fuerza también puede tener ojos mansos.
España es eso: una mezcla de bravura y ternura, de hierro y de pan caliente.

🌅 Una patria cotidiana

La patria no está en los discursos, sino en los gestos.
En quien cuida a un anciano, en quien riega una planta, en quien cocina con amor una receta que heredó de su abuela.
En quien no olvida de dónde viene, pero tampoco deja de mirar hacia adelante.
Esa es la patria del Niño Canela: silenciosa, cálida, de manos abiertas.

❤️ Mirar al cielo

Esta tarde, cuando el sol baje, mira al cielo un instante.
Quizás veas una bandera ondeando, o tal vez solo una nube con forma de recuerdo. Madrileños son gente llegada qué tal buenos días



Piensa entonces qué puedes hacer tú, desde tu pequeño lugar, para que España siga siendo ese país que huele a pan, a aceite, a vida compartida.

Hoy no se celebra el pasado, sino la continuidad.
Porque mientras haya alguien que siga creyendo en la bondad,
España seguirá siendo una patria posible.


sábado, 11 de octubre de 2025

La sopa del silencio

 

Aquel otoño, el Niño Canela descubrió que el silencio también alimenta.
La cocina olía a madera húmeda, y Susi  removía la olla sin prisa, mientras la lluvia golpeaba los cristales como quien llama a la puerta del alma.
—Las sopas —decía ella— curan lo que el ruido enferma.


El Niño Canela la miraba fascinado. En cada vuelta del cucharón parecía mezclarse un trozo de cielo con otro de tierra.
Cuando por fin sirvieron el plato, el vapor dibujó un corazón en el aire.
Y el niño comprendió que el amor no hace ruido… pero calienta igual que el fuego.


🍁 Receta tradicional de la sopa del silencio

Ingredientes (para 4 almas tranquilas):

  • 1 puerro grande

  • 2 zanahorias

  • 1 patata mediana

  • 1 rama de apio

  • 1 diente de ajo

  • Un chorrito de aceite de oliva virgen extra

  • Sal, laurel y un poco de tomillo

  • Pan del día anterior (para servir)

  • Una pizca de canela al final (sí, un toque del alma del Niño Canela)

Preparación paso a paso:

  1. Lava y corta todas las verduras en trozos pequeños.

  2. En una olla grande, calienta un hilo de aceite y sofríe el ajo y el puerro hasta que doren ligeramente.

  3. Añade el resto de las verduras, la hoja de laurel y el tomillo. Remueve con cariño.

  4. Cubre con agua caliente (unos 2 litros) y deja cocer a fuego lento durante 40 minutos.

  5. Retira el laurel, ajusta de sal y, si lo deseas, tritura parte de las verduras para espesar la sopa.

  6. Sirve con pan tostado, un hilo de aceite… y una pizca de canela, esa que guarda los recuerdos.

jueves, 9 de octubre de 2025

DEJAME

 Hoy suena “Déjame” de Los Secretos, esa canción que siempre parece escrita para los que aún creen en la ternura, aunque el mundo corra demasiado deprisa. Suena en la cocina, mientras el aroma a canela flota en el aire y el Niño Canela observa por la ventana, soñando con historias que todavía no se han contado.

Cada nota es una memoria que despierta: los paseos de otoño, el pan caliente, el eco de una guitarra en un café pequeño. En ese universo, los libros del Niño que huele a canela siguen siendo una invitación a detener el tiempo, a leer despacio, a recordar quiénes somos cuando nadie nos mira.

📚 Si aún no tienes tus ejemplares, puedes encontrarlos en nuestra tienda Mundo Canela (Sumup).
Porque cada libro lleva un pedazo de esa canción, de esa emoción, y de esa magia que solo ocurre cuando la palabra y la música se abrazan.


 DMA

miércoles, 8 de octubre de 2025

 Hay días en los que el silencio pesa menos que las palabras. Quizá sea el otoño que empieza a oler a madera, a café recién hecho y a esas canciones que uno guarda para los días lentos. Hoy el Niño Canela camina despacio, observando cómo el viento juega con las hojas y cómo la vida sigue su curso sin pedir permiso.

A veces, detenerse también es avanzar.
Y en ese detenerse, uno recuerda lo que verdaderamente importa: los abrazos sinceros, las sobremesas largas y los libros que dejan un eco en el alma.

Mientras suenan Los Secretos en la radio, en Mundo Canela seguimos creyendo en las historias que nacen del corazón, en los detalles pequeños y en los sueños que se escriben a fuego lento.

📚 Puedes descubrir nuestras obras en la tienda Mundo Canela, donde cada libro lleva consigo una parte de nuestra esencia.

DMA



martes, 7 de octubre de 2025

LOS DÍAS CON CALMA

Hay días que empiezan con esa calma suave de octubre, como si el aire supiera a nostalgia. Hoy he puesto un viejo disco de Los Secretos, y entre acordes de “Déjame” y “Ojos de gata” me ha dado por pensar que algunas canciones no pasan de moda porque hablan de lo mismo que los libros verdaderos: el tiempo, la pérdida y ese modo dulce de recordar.

El otoño siempre ha tenido algo de refugio, de volver a los sitios donde uno fue feliz. Y ahí, justo ahí, es donde vuelve El Niño Canela, con su forma de mirar el mundo, de oler la vida a fuego lento, de entender que las cicatrices también tienen su sabor.

Quizá por eso este blog no es solo un rincón para contar historias, sino para dejarlas reposar, como quien deja una olla sobre la lumbre mientras suena una guitarra al fondo.

Si tienes un rato tranquilo esta tarde, abre una página de El niño que huele a canela o de El sabor de las cicatrices. No hace falta más —solo dejar que la música y las palabras hagan su trabajo.

Porque, al fin y al cabo, como cantaban Los Secretos, “aunque tú no lo sepas, me he inventado tu nombre”… y en cada historia, en cada libro, hay un poco de eso: de amor inventado, pero sentido de verdad.

(Los libros del Universo Canela están disponibles en nuestra tienda oficial Mundo Canela – Sumup y en Amazon. Gracias por seguir siendo parte de esta historia.)



domingo, 5 de octubre de 2025

LOS LUNES

El lunes no siempre es comienzo. A veces es sólo un tramo más del camino, un instante para escuchar lo que quedó en silencio.
Hay días en que el tiempo parece detenerse, y basta una taza de café, una canción suave o la luz que entra por la ventana para recordar que la vida no necesita tanto ruido.

En Mundo Canela creemos en esa manera de vivir despacio, sin prisa y con memoria. Los libros del Niño Canela nacen de esa calma que da sentido a lo cotidiano: los aromas, las heridas, los pequeños gestos que sostienen la esperanza.

Si deseas conocer ese universo de emociones sencillas y fuego sereno, puedes encontrar nuestras obras en la tienda Mundo Canela  

Que este día te acompañe con claridad y sin peso.
A veces la paz no se busca, simplemente se deja estar.


Canciones que huelen a canela



Hay días en que la vida suena como una vieja canción de Los Secretos.
Suena a esos acordes que acompañaron noches largas, promesas rotas y abrazos que todavía duelen un poco.
Octubre tiene ese tono: melancólico, pero dulce… como la canela en un vaso de leche caliente.

El Niño Canela también vive ahí, entre guitarras y memorias.
En cada página de nuestros libros hay un eco de esas letras que decían tanto sin gritar:

“Déjame, no juegues más conmigo…”
Esa frase, más que un lamento, es un espejo donde muchos vimos pasar el tiempo y aprendimos a querer con cicatrices.

Hoy escribimos despacio, con fondo de vinilo y olor a madera.
Porque algunas historias, igual que las canciones, solo se entienden cuando se escuchan con el corazón en silencio.

📖 Nuestros libros siguen esperándote en Amazon:

  • El niño que huele a canela – A fuego lento

  • El sabor de las cicatrices

Léelos con una canción de Los Secretos de fondo, y deja que el pasado te roce sin herirte.
Quizás descubras que, al final, también tú hueles un poco a canela.

sábado, 4 de octubre de 2025

El aroma de los días sencillos





Hay días que no necesitan grandes gestos.
Basta con el olor a café recién hecho, una silla cerca de la ventana y la sensación de que, por fin, el mundo se ha detenido un instante.

A veces pienso que la vida, cuando deja de correr, se parece a los libros que uno escribe: lenta, reflexiva, con silencios que dicen más que cualquier palabra.
Quizá por eso El niño que huele a canela nació del fuego lento de las memorias.
Y El sabor de las cicatrices, de la necesidad de entender que las heridas también pueden oler a hogar.

No hay prisa.
Cada lector los descubrirá a su ritmo, como quien abre un cajón antiguo y encuentra una carta amarillenta, una foto doblada o una canción que creía olvidada.

Hoy solo quiero decir gracias.
Por quienes ya los habéis leído, por quienes los recomendáis, por quienes esperáis el momento de tenerlos entre las manos.
Están ahí, en Amazon, esperándoos como un trozo de vida compartida.

Porque los libros, cuando son sinceros, no se leen: se habitan.

📚 El niño que huele a canela – A fuego lento
📚 El sabor de las cicatrices
🛒 Disponibles en Amazon, bajo el sello DMA / CANELA


viernes, 3 de octubre de 2025

Los viernes siempre llegan con un aroma especial, como si la semana quisiera regalarnos un respiro antes del silencio del fin de semana. Hoy, en este 3 de octubre, pienso en lo que significa detenerse a escuchar —esa pausa tan necesaria que casi siempre olvidamos.

El Niño Canela, en sus páginas y recuerdos, nos enseña que lo sencillo guarda la fuerza de lo eterno: una canción que suena en la radio, el olor de un guiso al fuego lento, la risa compartida en medio del cansancio. Todo eso, al final, es lo que sostiene la memoria.

El otoño avanza, y con él las cicatrices y los recuerdos se vuelven compañía. Pero también se abren caminos nuevos: presentaciones, lecturas compartidas, conversaciones con quienes se acercan al universo de Canela. Cada lector trae su propia historia, y en el diálogo entre esas vidas y estas páginas se completa el sentido de escribir.

Hoy quiero dejar abierto este espacio como quien abre una ventana: que el aire entre, que la música acompañe, que la vida continúe a fuego lento.

Porque la literatura no es un refugio, es un puente. Y desde aquí, desde este rincón, seguimos cruzándolo juntos.



miércoles, 1 de octubre de 2025

Un octubre de memorias


Octubre siempre llega con un aire distinto. Es un mes de cambios, de recogida y de silencios que saben a leña y café. Para El niño que huele a canela, este mes significa abrir de nuevo la puerta a los recuerdos, esos que se guardan en cajas invisibles y que vuelven a nosotros con la misma fuerza que las primeras lluvias.

Hoy quiero invitaros a deteneros un instante y a pensar en aquello que dejamos atrás, en lo que guardamos como un tesoro íntimo. En los libros del Niño Canela, esas memorias no son sólo historias: son refugios, son cicatrices que sanan, son canciones que acompañan.

El niño sigue caminando, sigue recordando. Y octubre es, quizás, el mejor escenario para ello: un tiempo en que el pasado se sienta a la mesa y nos habla bajito.

🌱 ¿Qué recuerdos trae octubre a vuestra vida?
🌱 ¿Qué guardáis en vuestra propia “caja de memorias”?





LA SAL JUSTA




Siempre me dijeron que cocinaba soso. Que me faltaba sal. Que me pasaba de prudente. Y puede que fuera verdad. Durante años medí la sal como si cada grano costara una disculpa. Como si un exceso de sabor pudiera delatarme. Había algo en mí que temía ser demasiado. Demasiado fuerte. Demasiado claro. Demasiado yo.

Cocinaba con miedo a pasarme. No solo de sal. También de palabras, de afecto, de gestos. Medía todo: los abrazos, las opiniones, los silencios. Como si mi existencia tuviera que caber en cucharillas. Y sin embargo, con el tiempo, entendí que hay cosas que no se deben medir con miedo.

Un día, sin pensarlo, eché sal con la mano abierta. A puñados. Como había visto hacer a  TERESA y SUSI Sin calcular. Sin pesar. Sin disculparme. Y el guiso salió mejor. No perfecto. No increíble. Solo mejor. Más vivo. Más yo.

Desde entonces no uso salero. Cojo la sal con los dedos. La dejo caer como quien deja caer una decisión firme. Y si alguna vez me paso, lo asumo.

DMA 

El aroma que permanece

Hay aromas que no se olvidan. No porque sean intensos, sino porque son honestos. La canela es uno de ellos. No grita: acompaña. No invade: ...