sábado, 13 de septiembre de 2025

Presentación en Reus

 El Niño que huele a canela – Presentación en Reus

El próximo 26 de septiembre,


el Niño que huele a canela tendrá un lugar muy especial para abrirse al público: el Centre de Amics de Reus. No es solo un espacio físico, sino un refugio de amistad, cultura y memoria compartida, donde las palabras encuentran siempre un oído atento.

Ese día, cada página del libro volverá a respirar como si estuviera recién escrita. Será un encuentro íntimo, un abrazo colectivo entre lectores y recuerdos.

Y mientras se prepara la cita, en el fondo suenan los acordes de Los Secretos. Canciones que acompañaron al Niño Canela en su camino, melodías que recuerdan que todos llevamos una parte de la infancia y de la nostalgia dentro. La música será el hilo invisible que una las emociones de la sala con las historias que se cuentan en el libro.

El Centre de Amics de Reus se vestirá de canela, amistad y memoria. Allí, el 26 de septiembre, las palabras tendrán la oportunidad de quedarse en el corazón de quienes las reciban.

Firmado:
DMA

viernes, 12 de septiembre de 2025

Después de la memoria


🌿 El niño que huele a canela: Después de la memoria

Ayer Catalunya se llenó de banderas, voces y recuerdos. El 11 de septiembre siempre deja un eco en el aire, como si la historia se quedara flotando en cada rincón.

Hoy, en cambio, amanece el silencio. Las calles vuelven a la rutina, pero el alma guarda lo vivido. Así funciona la memoria: se enciende un día y permanece encendida dentro, aunque por fuera todo parezca volver a lo mismo.

El niño que huele a canela comprende que los días importantes no terminan cuando el calendario avanza. Lo que queda es lo que cada persona guarda en su caja íntima de recuerdos: una canción, una bandera, un gesto, un aroma.

Porque el pasado no desaparece; se transforma en raíz. Y quien tiene raíces firmes puede crecer más alto, como los árboles que resisten los vientos del tiempo.

🌿 Hoy es día de agradecer lo que nos sostiene, lo que nos da identidad y lo que nos recuerda que siempre somos parte de una historia más grande.

—DMA

jueves, 11 de septiembre de 2025

🌿 11 de septiembre




 Catalunya se viste de memoria y de identidad. Es un día en el que las calles se llenan de senyeres, de voces que recuerdan quiénes somos, de silencios que también hablan de lo que quedó atrás.

En el mundo canela, las fechas importantes siempre se sienten como cicatrices que arden suavemente: no solo por lo que ocurrió, sino por lo que seguimos recordando generación tras generación. La memoria, igual que la canela, permanece.

Hoy recordamos que cada pueblo guarda sus heridas y sus alegrías en la misma caja de recuerdos. Y que la cultura, la lengua, las canciones y las historias transmitidas son la mejor manera de seguir existiendo en el tiempo.

El niño canela observa con respeto cómo el pasado y el presente se dan la mano. Aprende que los días señalados no son únicamente conmemoraciones, sino oportunidades para mirar con orgullo de dónde venimos y con esperanza hacia dónde vamos.

Porque al final, vivir es también recordar, y recordar es un acto de amor.

🌿 Que esta Diada sea un abrazo a la memoria y a la vida compartida.

—DMA

martes, 9 de septiembre de 2025

Los silencios también hablan



A veces creemos que lo importante de la vida son las palabras que decimos.
Pero en realidad, son los silencios los que guardan la memoria más profunda.

El niño que huele a canela lo sabía desde pequeño: había tardes en que nadie hablaba en casa, y sin embargo todo estaba dicho. El crujido de una silla, la ventana mal cerrada, el latido del reloj de pared… Cada sonido era una confesión.

Hoy, como adultos, también convivimos con esos silencios.
Algunos son cómplices, como cuando compartimos un café sin necesidad de hablar.
Otros son incómodos, como un hueco en medio de la conversación.
Y otros son simplemente refugios, un espacio para escuchar lo que sentimos por dentro.

Quizá deberíamos reconciliarnos con ellos. No temerlos.
Porque los silencios, igual que la canela, se quedan pegados a la piel, recordándonos que no todo necesita ser explicado.


👉 ¿Y tú?
¿Qué silencio recuerdas que te haya marcado?

lunes, 8 de septiembre de 2025

EL AROMA QUE NOS UNE



Hay olores que no se olvidan. Un guiso en la cocina de la abuela, la madera de un mueble antiguo, o el polvo que levantan los libros cuando se abren después de años cerrados.
En mi caso, la canela es más que una especia: es memoria, es refugio, es identidad.

Hoy quiero invitarte a detenerte un segundo en tu propio aroma de la infancia. Ese que todavía, cuando aparece de repente, te transporta de golpe a un lugar seguro.

Cocina, música y vida

En Mundo Canela, cada semana hablamos de tres elementos que marcan la existencia:
🍲 Cocina – porque las recetas son historias contadas con las manos.
🎶 Música – porque las canciones son cajas de recuerdos que nunca caducan.
📖 Vida – porque todo lo que somos se escribe en capítulos, aunque algunos duelan.

Lo que viene

Este septiembre es especial:
✨ La presentación de El niño que huele a canela y El sabor de las cicatrices está más cerca que nunca.
✨ Nuevas ilustraciones DMA acompañarán nuestras publicaciones, siempre con el sello discreto que protege la obra y al mismo tiempo la distingue.
✨ El blog se convertirá en nuestro refugio semanal, donde cocinar, leer y recordar será parte de la misma historia.

Pregunta para ti

¿Qué aroma te recuerda quién eres?
Compártelo en los comentarios y hagamos juntos un recetario de memorias.


✍️ Firmado: DMA
Porque la memoria también huele a canela.

domingo, 7 de septiembre de 2025

Lunes con olor a lluvia


Hoy el cielo se ha despertado gris, como si también le costara arrancar. He salido a comprar pan y el aire olía a tierra mojada, a paraguas olvidados y a conversaciones en voz baja. Me gusta cuando los lunes no gritan, cuando se deslizan como gatos por los pasillos del día.

He vuelto a casa con las manos frías y el corazón tranquilo. He puesto música suave, he encendido una vela de vainilla, y he decidido que este lunes no será enemigo, sino refugio. Porque también se puede empezar despacio. También se puede vivir sin prisa.

Firmado desde la orilla de un lunes lento,


  DMA

Recetas que suenan a memoria



En la cocina del Niño Canela no había relojes. El tiempo se medía por canciones.
Mientras el guiso burbujeaba lentamente, alguien ponía un viejo casete en el radiocasete de la mesa: Los Secretos, Antonio Vega, a veces Joan Manuel Serrat. La música se mezclaba con el vapor, y todo aquello quedaba impregnado en los azulejos como un perfume invisible.

El Niño Canela recuerda que no era solo comida lo que se cocinaba, sino instantes. Cada cucharada de caldo llevaba escondida una melodía. Cada golpe de cuchara contra la cazuela tenía el ritmo de un compás.

Hoy sabemos que la cocina también puede ser una partitura:

  • El sofrito es el preludio.

  • El hervor lento, un estribillo que se repite.

  • El aroma a canela en los postres, el acorde final que nunca se olvida.

Quizá por eso, cada vez que entra en una cocina, el Niño Canela escucha música aunque nadie le dé al play. Y al probar un guiso caliente, siente que regresa a esos días en los que la vida se servía en platos hondos, acompañada de canciones que aún siguen resonando.


📌 Cocinar es recordar, y recordar es volver a cantar con quienes alguna vez nos hicieron sentir en casa.

✒️ DMA

jueves, 4 de septiembre de 2025

Las canciones del Niño Canela


Hay voces que no se olvidan. Porque no solo suenan: se quedan. Se instalan en el pecho como si fueran parte del cuerpo. Y cuando El Niño Canela necesita recordar quién es, las pone.

Los Secretos le enseñaron que la melancolía puede ser dulce. Que hay despedidas que se cantan mejor que se lloran. Y que Enrique Urquijo no murió: se convirtió en eco.

Amaral le dio fuerza. Le enseñó que la fragilidad también puede gritar. Que hay mujeres que cantan como si fueran tormenta y refugio a la vez.

Rozalén le abrazó. Con su voz cálida, con sus letras que entienden sin preguntar. Ella canta como si conociera cada cicatriz que el Niño Canela lleva en la espalda.

Alejandro Sanz le dio palabras cuando no las tenía. Porque hay canciones que dicen justo lo que uno no sabe decir. Y porque “No es lo mismo” que te escuchen a que te entiendan.

Hoy, mientras escribo esto, suena una canción que no sé si es de ayer o de siempre. Pero sé que huele a canela. Y eso basta.

— DMA

miércoles, 3 de septiembre de 2025

El valor de detenerse a escuchar

Vivimos en un mundo que corre deprisa, que nos empuja a producir, a demostrar, a mostrar resultados inmediatos. Pero a veces olvidamos lo más sencillo: detenernos un instante y escuchar. Escuchar al otro, escucharnos a nosotros mismos, escuchar la memoria que nos habla en silencio.

En El niño que huele a canela he intentado precisamente eso: dar voz a lo callado, a lo que parece pequeño pero sostiene la vida. Cada recuerdo, cada cicatriz, cada gesto cotidiano tiene un eco profundo cuando se comparte con verdad.

Hoy quiero invitarte, amigo 


a practicar la escucha atenta. La de una canción que te lleva a tu infancia. La de un aroma en la cocina que despierta una emoción dormida. La de una conversación sencilla con alguien que aprecias.

Porque, al final, no es lo que acumulamos lo que da sentido, sino lo que realmente sentimos y compartimos. Y ahí, en ese espacio de escucha, es donde la vida se vuelve más humana y más plena.

Gracias por estar ahí, por leer, por acompañar.

Firmado,
DMA

martes, 2 de septiembre de 2025

GRACIAS



Hoy comparto con vosotros una noticia que me llena de gratitud: nuestro blog ha superado las 8.000 visitas. Cada lectura, cada vez que alguien se detiene en estas páginas, es una semilla de memoria y emoción que germina. No es una cifra cualquiera; es el reflejo de una comunidad que crece, que se reconoce en las palabras y que hace suyo el aroma del Niño Canela.

La alegría es doble: los libros de El niño que huele a canela ya están presentes en librerías. Verlos ahí, disponibles para nuevas manos y nuevas miradas, es contemplar cómo un sueño íntimo se convierte en realidad compartida. Imagino cada ejemplar como una puerta abierta, esperando al lector que la cruce y encuentre en sus páginas un eco de su propia vida.

Este proyecto nació con la sencillez de un recuerdo, con la fuerza de un aroma que atraviesa el tiempo. Hoy pertenece también a quienes lo leen, lo recomiendan o lo guardan cerca de su corazón. Vosotros habéis hecho posible que esta historia crezca más allá de mis manos y llegue donde nunca hubiera imaginado.

Gracias por estar, por leer, por acompañar. Lo más valioso de todo no son las cifras ni las estanterías: lo más valioso sois vosotros, que dais sentido y vida a cada palabra.

Con respeto y gratitud,
DMA


Hay aromas que nos acompañan sin pedir permiso. Algunos nos traen recuerdos de infancia; otros, de momentos que no volverán pero que guardamos con cariño. Para mí, la canela siempre ha sido eso: un hilo invisible que me conecta con lo que fui, con lo que siento y con quienes me enseñaron a mirar el mundo con ternura.

Hoy quiero detenerme en esos pequeños rituales que nos hacen sentir en casa. Como una taza de chocolate caliente en invierno, o unas natillas espolvoreadas con canela que huelen a domingo. Es en esos detalles donde descubrimos que la felicidad no siempre grita; a veces, susurra en forma de olor, sabor o textura.

El Niño Canela aprendió a leer los recuerdos como si fueran cartas de un viejo amigo. Y aunque la vida cambie, aunque los días se llenen de ruido, siempre hay un rincón donde podemos volver a ese aroma, a ese calor, a esa calma que parece imposible de encontrar en otro lugar.

Porque al final, todo se reduce a eso: aprender a percibir los pequeños milagros que nos rodean. Y la canela… bueno, la canela siempre nos recuerda que incluso lo simple puede ser extraordinario.


El aroma que permanece

Hay aromas que no se olvidan. No porque sean intensos, sino porque son honestos. La canela es uno de ellos. No grita: acompaña. No invade: ...