domingo, 7 de septiembre de 2025

Lunes con olor a lluvia


Hoy el cielo se ha despertado gris, como si también le costara arrancar. He salido a comprar pan y el aire olía a tierra mojada, a paraguas olvidados y a conversaciones en voz baja. Me gusta cuando los lunes no gritan, cuando se deslizan como gatos por los pasillos del día.

He vuelto a casa con las manos frías y el corazón tranquilo. He puesto música suave, he encendido una vela de vainilla, y he decidido que este lunes no será enemigo, sino refugio. Porque también se puede empezar despacio. También se puede vivir sin prisa.

Firmado desde la orilla de un lunes lento,


  DMA

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Este espacio también es tuyo.
Si esta historia te ha despertado un recuerdo, una emoción o una sonrisa, déjalo aquí.
En El Niño que huele a canela cada palabra cuenta.

Hay libros que se leen. Y hay libros que se quedan dentro

El niño que huele a canela es una memoria íntima y poética sobre la infancia, el abandono, la cocina como refugio y la fuerza del recuerdo....