Catalunya se viste de memoria y de identidad. Es un día en el que las calles se llenan de senyeres, de voces que recuerdan quiénes somos, de silencios que también hablan de lo que quedó atrás.
En el mundo canela, las fechas importantes siempre se sienten como cicatrices que arden suavemente: no solo por lo que ocurrió, sino por lo que seguimos recordando generación tras generación. La memoria, igual que la canela, permanece.
Hoy recordamos que cada pueblo guarda sus heridas y sus alegrías en la misma caja de recuerdos. Y que la cultura, la lengua, las canciones y las historias transmitidas son la mejor manera de seguir existiendo en el tiempo.
El niño canela observa con respeto cómo el pasado y el presente se dan la mano. Aprende que los días señalados no son únicamente conmemoraciones, sino oportunidades para mirar con orgullo de dónde venimos y con esperanza hacia dónde vamos.
Porque al final, vivir es también recordar, y recordar es un acto de amor.
🌿 Que esta Diada sea un abrazo a la memoria y a la vida compartida.
—DMA

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En El Niño que huele a canela cada palabra cuenta.