miércoles, 6 de agosto de 2025

🍅 El gazpacho de los días sin madre



En el centro no había aire acondicionado.
Ni madre. Ni siesta. 



Solo un pasillo largo, muchas puertas iguales y una cocina que olía a tomate desde las diez de la mañana.

A mí el gazpacho me sabía a abandono. A algo que intentaban darnos frío cuando el calor era otra cosa. Era rabia, era agosto sin playa, era llorar sin hacer ruido en la esquina del comedor.

Pero luego crecí.
Y descubrí que el gazpacho no tenía la culpa.


🥄 Ingredientes del gazpacho que me reconcilié:

  • 1 kg de tomates de los que saben (no de los de hospital)
  • 1 pepino sin trauma
  • Medio pimiento verde
  • 1 ajo pequeño, sin gritar
  • Pan del día anterior, como nosotros
  • Aceite de oliva bueno, que abrace
  • Vinagre que despierte
  • Agua fría y una pizca de sal

🧺 Preparación:

  1. Tritúralo todo.
  2. Si no quieres grumos en la garganta, cuélalo.
  3. Mételo en la nevera y deja que repose, como hicimos nosotros.
  4. Sírvelo frío. Añade tropezones si tienes memoria.

🍽️ Reflexión

Hoy lo sirvo en casa.
Lo preparo con amor, con aceite del bueno, y lo comparto con los míos.
El Niño Canela ha aprendido a perdonar… incluso al gazpacho.



lunes, 4 de agosto de 2025

MARTES DE AGOSTO Y MENTA





¡Buenos días, lectores del blog del Niño Canela!

Hoy el calor aprieta, y lo último que queremos es quedarnos pegados a la olla. Por eso te propongo una receta fresca, nutritiva y con ese toque casero que tanto nos gusta: una ensalada de garbanzos fría, con todo el sabor de la huerta, una vinagreta cítrica y un recuerdo a esos veranos en el patio, cuando Teresa me decía:

“El truco está en lo sencillo, niño… y en servirlo con una sonrisa.”


🥗 Ingredientes para 4 personas:

  • 400 g de garbanzos cocidos (pueden ser de bote, bien lavados)
  • 1 pepino grande, pelado y cortado en dados
  • 1 tomate maduro en dados pequeños
  • 1/2 cebolla morada finamente picada
  • 1/2 pimiento rojo en tiras finas
  • Un puñado de aceitunas negras sin hueso
  • Hojas de menta fresca (o hierbabuena)
  • Sal y pimienta negra al gusto

Para la vinagreta:

  • Zumo de 1 limón
  • Ralladura de medio limón
  • 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharadita de mostaza antigua (opcional)
  • 1 diente de ajo rallado (opcional)

👩‍🍳 Preparación:

  1. En un bol grande, mezcla los garbanzos escurridos con todas las verduras.
  2. En otro recipiente, bate bien todos los ingredientes de la vinagreta hasta que emulsione.
  3. Vierte la vinagreta sobre la ensalada y mezcla con suavidad.
  4. Añade las hojas de menta justo antes de servir.
  5. Enfría durante al menos 30 minutos en la nevera. Sírvela bien fresca con pan de masa madre o unas tostaditas.

"Agosto es para no complicarse. Que la cuchara descanse y la vida se aderece con limón y menta."

Feliz martes de verano,
El Niño Canela



LUNES DE SABOR Y MEMORIA

🍲 Lunes de sabor y memoria:

 Guiso de lentejas con chorizo y un secreto que suena a canción

por El Niño Canela


Hoy el lunes no pesa. O al menos no tanto. Porque hay aromas que lo suavizan todo. En casa de Teresa, mi madre prestada, el olor a lentejas con chorizo era una promesa cumplida. Un guiso humilde, pero con carácter. Como la vida misma.

Mientras el caldo borboteaba lento, la radio hacía lo suyo. Y yo, que olía más a canela que a tristeza, cerraba los ojos para escuchar algo más que música. Sonaban Los Secretos. Siempre tenían ese tono de domingo gris, aunque fuera lunes. Y esa forma de contarte la verdad sin que doliera tanto.

“Déjame, que yo no tengo la culpa de verte caer…”

Teresa se reía cuando yo cantaba eso como si supiera de qué hablaban. Pero algo dentro sí sabía. Aquel niño —yo— que no tenía familia pero sí una cocina, encontraba entre cucharones y letras lo más parecido a un hogar.


🥄 Receta: Lentejas con chorizo (como las hacía Teresa)

Ingredientes para 4 personas:

  • 300 g de lentejas pardinas
  • 1 cebolla
  • 1 zanahoria
  • 1 pimiento verde
  • 2 dientes de ajo
  • 1 tomate maduro
  • 1 hoja de laurel
  • 100 g de chorizo
  • Pimentón dulce (1 cucharadita)
  • Sal y aceite de oliva virgen extra

Preparación:

  1. Lava las lentejas y déjalas en remojo una hora si quieres que cuezan más rápido (opcional).
  2. En una olla con aceite, sofríe la cebolla, el ajo, la zanahoria y el pimiento troceados.
  3. Añade el tomate rallado y el chorizo en rodajas. Deja que todo se abrace en la olla unos minutos.
  4. Echa el pimentón, remueve con cuidado y añade las lentejas escurridas.
  5. Cubre con agua (dos dedos por encima), añade el laurel y sal al gusto.
  6. Cuece a fuego medio durante unos 45 minutos. Rectifica de sal si hace falta.
  7. Si quieres que espese, aplasta un poco de lenteja y remueve.

🌙 Un niño, una canción, una cuchara

Hoy no te traigo solo una receta, sino una forma de empezar la semana: escucha una canción que te duela bonito, cocina algo que te abrace por dentro, y recuerda que el niño que huele a canela sigue ahí.





domingo, 3 de agosto de 2025

CALLOS DE DOMINGO




🍲 Callos de domingo con Teresa

Una receta con sabor a infancia lenta

 El niño que huele a canela

“Teresa decía que no todo el mundo podía cocinar callos. ‘Hay que saber esperar, cariño, y no tener miedo a las horas’.
Y yo, que aún era niño y no entendía casi nada, me quedaba embobado viéndola cortar el chorizo, echar el laurel, y remover
con ese gesto tan suyo, entre fuerza y ternura. El olor subía por las escaleras del centro como un canto de esperanza.
Ese día, todos venían a la cocina sin hacer ruido. Solo por si podían probar un poco antes de tiempo.
Pero Teresa, implacable, les decía: ‘¡Todavía no, alma de cántaro!’”

DMA – El niño que huele a canela


🧄 Receta de Callos (versión tradicional)

Ingredientes (para 4 personas):

  • 1 kg de callos de ternera bien limpios
  • 200 g de morro y pata de ternera (opcional)
  • 1 chorizo curado en rodajas
  • 1 morcilla (opcional)
  • 100 g de jamón serrano en tacos
  • 1 cebolla
  • 4 dientes de ajo
  • 2 hojas de laurel
  • 1 guindilla (opcional)
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • 1 cucharadita de pimentón picante
  • Sal y pimienta al gusto
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Agua
  • Unas ramas de perejil fresco

Elaboración:

  1. Lava muy bien los callos con vinagre y limón. Luego hiérvelos brevemente para blanquearlos y retira esa agua.
  2. En una olla grande, añade los callos, el morro y la pata troceados. Cubre con agua limpia, añade sal, laurel y cuece a fuego lento durante al menos 2 horas (mejor si son 3).
  3. Mientras tanto, en una sartén con aceite, sofríe la cebolla, los ajos, los tacos de jamón, la guindilla y el chorizo. Cuando estén dorados, incorpora el pimentón con cuidado.
  4. Añade este sofrito a la olla de los callos y deja que se fundan los sabores otra hora más. Si usas morcilla, agrégala entera en los últimos 15 minutos.
  5. Rectifica de sal y deja reposar un poco antes de servir.

Consejo de Teresa:
“Mejor al día siguiente, con pan del bueno y silencio en la mesa.”



sábado, 2 de agosto de 2025

UNA DE NUESTRAS BSO PARA EL NIÑO CANELA


 




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Es el fuego lento de las emociones, dibujado y cocinado con amor.

— El Niño Canela




viernes, 1 de agosto de 2025

ENCENDIENDO LA CANDELA

 


Como la luna, escondemos..



(por El Niño Canela)

Hay canciones que se agarran al alma como un talismán silencioso.
En mi caso, fueron Los Secretos. Sus letras eran pequeñas llaves que abrían puertas que yo no sabía cerrar.
Las escuchaba en bucle, como quien se lame una herida sin querer curarla del todo.

No tenía un peluche ni una manta.
Tenía la música.
Tenía la letra de “Pero a tu lado”,
que me enseñó que estar roto no es lo mismo que estar solo.

Y como la luna, escondía mi lado oscuro.
Esa parte que aprendí a ocultar para que no me abandonaran.
Mis celos. Mi miedo. Mi rabia de niño invisible.

Ahora solo quiero vivir tranquilo.
Con los míos.
En un hogar que huela a pan tostado y a canela por las mañanas.
Un sitio donde nadie tema contar sus cicatrices.

Y si alguna vez dejo algo en este mundo,
que no sea fama ni reconocimiento,
sino algo más difícil:
perdón, respeto y alegría.

Porque eso, al final, también huele a canela.



SOY EL CHICO CANELA



 Soy El Niño Canela, y este es mi rincón

No sé en qué momento exacto nací como El Niño Canela.
Tal vez fue una tarde en la que el olor de una compota me devolvió la infancia.
O una noche en la que escribir fue lo único que me salvó del silencio.

Lo que sí sé es que ese niño siempre ha estado ahí:
observando en silencio, resistiendo, soñando con una vida más suya.
Crecí en centros tutelados, y familia a ratos  aprendí a leer la vida con los sentidos,
y descubrí que algunas cosas no se curan… pero se cuentan.

Este blog es mi hogar.
El que construí con palabras cuando no tenía paredes.
Aquí guardo lo que me dolió, lo que me salvó, lo que aún me acompaña.
Aquí todo huele a pan recién hecho, a canela, a memoria y a fuego lento.

🍞 Te encontrarás con recetas que no están hechas solo de ingredientes,
sino de historias.
📖 Fragmentos de mi libro El niño que huele a canela,
pedacitos de infancia, confesiones sin maquillaje.
🖼️ Ilustraciones firmadas como DMA,
que nacen de lo que fui y de lo que soy.

Este blog no es perfecto.
Es humano.
Y si has llegado hasta aquí, tal vez sea porque tú también guardas
un olor, una canción, una herida…
o un niño dentro de ti que aún quiere ser escuchado.

Bienvenido a este rincón canela.
Es tuyo también.
DMA




jueves, 31 de julio de 2025

VERANO CANELA





Agosto huele a campo recién regado, a piel salada y a meriendas que no se olvidan.

En estos días de sol lento y descanso, la memoria también se tumba a la sombra y repasa sus veranos.
Yo recuerdo el de 1997. No hubo playa ni montaña, pero el comedor del centro tenía sabor a compota tibia y pan con aceite. Me quedaba en la escalera del patio hasta que el cielo se ponía rosa. No tenía a nadie, y sin embargo, no estaba solo: me acompañaban mis ganas de imaginar.

El niño que huele a canela sigue oliendo los veranos como entonces. Por eso, este blog no se detiene. Porque hay recuerdos que nunca se toman vacaciones.

Felices días de sol, lectores.

El Niño Canela 🍞




📦 Caja de recuerdos



Los objetos que me salvaron sin saberlo

En esta caja hay tres cosas que nadie me regaló, pero que me encontré en el camino.

Un cuaderno de tapas duras, rayado y con manchas de tinta.
Lo usé para escribir mi primer secreto:
que quería vivir, aunque no supiera cómo.
Cada página era un susurro, un refugio, una forma de hablar conmigo mismo sin pedir permiso.

Un auricular viejo, solo uno.
El otro estaba roto.
Por él me llegaban las canciones que me daban sentido,
esas que hablaban de huir, de resistir, de abrazar lo que uno es aunque nadie lo entienda.

Una piedra lisa, redonda, de río.
La llevaba en el bolsillo siempre.
No era por suerte. Era porque pesaba.
Me recordaba que existía, que no era invisible. Que tenía cuerpo. Que estaba aquí.


Y aunque el mundo se caía, yo tenía mi cuaderno, mi canción y mi piedra.
No era mucho.
Pero con eso, podía aguantar otro día.




El aroma que permanece

Hay aromas que no se olvidan. No porque sean intensos, sino porque son honestos. La canela es uno de ellos. No grita: acompaña. No invade: ...