jueves, 31 de julio de 2025

VERANO CANELA





Agosto huele a campo recién regado, a piel salada y a meriendas que no se olvidan.

En estos días de sol lento y descanso, la memoria también se tumba a la sombra y repasa sus veranos.
Yo recuerdo el de 1997. No hubo playa ni montaña, pero el comedor del centro tenía sabor a compota tibia y pan con aceite. Me quedaba en la escalera del patio hasta que el cielo se ponía rosa. No tenía a nadie, y sin embargo, no estaba solo: me acompañaban mis ganas de imaginar.

El niño que huele a canela sigue oliendo los veranos como entonces. Por eso, este blog no se detiene. Porque hay recuerdos que nunca se toman vacaciones.

Felices días de sol, lectores.

El Niño Canela 🍞




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Este espacio también es tuyo.
Si esta historia te ha despertado un recuerdo, una emoción o una sonrisa, déjalo aquí.
En El Niño que huele a canela cada palabra cuenta.

 Hoy, en el Mundo Canela, el Niño Canela recorre las calles de Reus con un décimo de ONCE en la mano, oliendo a esa especiada memoria que nu...