Mundo Canela · historias y cocina tradicional

Historias para leer despacio, recetas para recordar.

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La cocina del Niño Canela

Recetas tradicionales con memoria, hechas sin prisa.

01 · DULCES DE INFANCIA

Arroz con leche para volver a casa

Canela, limón y paciencia en una receta cremosa para cuatro recuerdos.

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02 · PLATOS DE CASA

Guisos que esperan a fuego lento

Una colección de platos sencillos, de los que llenan la cocina antes que el plato.

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03 · RECETAS CON HISTORIA

El sabor de las tardes de domingo

Recetas familiares contadas desde el recuerdo y explicadas paso a paso.

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Voces del libro

Palabras que se quedan

Una pequeña ventana a la memoria de El niño que huele a canela.

“La infancia no se mide por los regalos que se reciben, sino por los abrazos que faltan.”

— David Maroto Avilés, capítulo I

“En esas cucharadas lentas, comencé a intuir que cocinar era un acto de amor.”

— David Maroto Avilés, capítulo II

“El amor también puede ser un hogar. No un incendio. No una montaña rusa. Un hogar.”

— David Maroto Avilés, capítulo IV

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viernes, 1 de agosto de 2025

Como la luna, escondemos..



(por El Niño Canela)

Hay canciones que se agarran al alma como un talismán silencioso.
En mi caso, fueron Los Secretos. Sus letras eran pequeñas llaves que abrían puertas que yo no sabía cerrar.
Las escuchaba en bucle, como quien se lame una herida sin querer curarla del todo.

No tenía un peluche ni una manta.
Tenía la música.
Tenía la letra de “Pero a tu lado”,
que me enseñó que estar roto no es lo mismo que estar solo.

Y como la luna, escondía mi lado oscuro.
Esa parte que aprendí a ocultar para que no me abandonaran.
Mis celos. Mi miedo. Mi rabia de niño invisible.

Ahora solo quiero vivir tranquilo.
Con los míos.
En un hogar que huela a pan tostado y a canela por las mañanas.
Un sitio donde nadie tema contar sus cicatrices.

Y si alguna vez dejo algo en este mundo,
que no sea fama ni reconocimiento,
sino algo más difícil:
perdón, respeto y alegría.

Porque eso, al final, también huele a canela.



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