El niño que huele a canela es una memoria íntima y poética sobre la infancia, el abandono, la cocina como refugio y la fuerza del recuerdo.Una lectura breve, sincera y profundamente humana, capaz de emocionar desde la primera página.
Arroz con leche para volver a casa
Canela, limón y paciencia en una receta cremosa para cuatro recuerdos.
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En El Niño que huele a canela cada palabra cuenta.