Unos días antes de la presentación
Cada mañana me levanto con la sensación de que el tiempo corre más deprisa. El calendario me lo recuerda, los mensajes de apoyo también, y en el fondo del corazón se mezcla la ilusión con un leve cosquilleo de nervios.
El Centre d’Amics de Reus será el lugar donde, en apenas unos días, compartiremos palabras, recuerdos y la historia de El niño que huele a canela. No es solo una presentación de un libro: es un encuentro con la memoria, con quienes me han acompañado en este camino, y con aquellos que deseen descubrir lo que late en cada página.
Hoy pienso en la importancia de las cosas sencillas: una mirada que escucha, un silencio que respeta, una mano que se tiende. Eso es lo que deseo que se respire en ese acto.
Faltan pocos días, y lo único que puedo prometer es que lo que allí suceda nacerá desde la verdad, desde la humildad y desde el deseo de compartir.
Nos vemos muy pronto.
— DMA

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En El Niño que huele a canela cada palabra cuenta.