miércoles, 24 de septiembre de 2025

Hoy es el último día de silencio.  

El último día antes de que el ritual se despliegue,  

antes de que las palabras se conviertan en perfume  

y los objetos en memoria.


Durante meses, hemos tejido este universo con hilos invisibles:  

con gestos, con canciones, con ilustraciones que no solo decoran, sino que invocan.  

Cada bolsa, cada libro, cada joya, cada frase ha sido pensada como un portal.  

No para vender.  

Para recordar.


Mañana, El Niño que huele a canela se presenta.  

No como un producto, sino como un acto de comunión.  

Una ceremonia donde cada visitante es parte del relato.  

Una activación donde el arte se vuelve abrazo,  

y el comercio, comunidad.


Si has sentido la llamada 


ven.  

Si aún no lo has sentido, escucha.  

La canela está en el aire.  

Y mañana, hablará.

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En El Niño que huele a canela cada palabra cuenta.

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