Mundo Canela · historias y cocina tradicional

Historias para leer despacio, recetas para recordar.

El lugar donde los aromas de la infancia se convierten en palabras, platos de casa y pequeños rituales para compartir.

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La cocina del Niño Canela

Recetas tradicionales con memoria, hechas sin prisa.

01 · DULCES DE INFANCIA

Arroz con leche para volver a casa

Canela, limón y paciencia en una receta cremosa para cuatro recuerdos.

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02 · PLATOS DE CASA

Guisos que esperan a fuego lento

Una colección de platos sencillos, de los que llenan la cocina antes que el plato.

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03 · RECETAS CON HISTORIA

El sabor de las tardes de domingo

Recetas familiares contadas desde el recuerdo y explicadas paso a paso.

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Cuéntaselo al Niño Canela. Prepararemos una propuesta personal para ti, con lo que tienes en la despensa y la historia que quieras compartir.

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Voces del libro

Palabras que se quedan

Una pequeña ventana a la memoria de El niño que huele a canela.

“La infancia no se mide por los regalos que se reciben, sino por los abrazos que faltan.”

— David Maroto Avilés, capítulo I

“En esas cucharadas lentas, comencé a intuir que cocinar era un acto de amor.”

— David Maroto Avilés, capítulo II

“El amor también puede ser un hogar. No un incendio. No una montaña rusa. Un hogar.”

— David Maroto Avilés, capítulo IV

El universo Canela

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viernes, 15 de agosto de 2025

EL ECO DE LAS PRIMERAS PAGINAS



Hoy, mientras el calendario marca la mitad de agosto, me detengo a escuchar el murmullo de las primeras páginas que ya están viajando por manos ajenas. El libro empieza a encontrar su camino, y eso, para quien lo ha escrito, es una de las formas más bonitas de sentir que las palabras respiran.

Me gusta imaginarlo así: un lector en una terraza, con el rumor de las cigarras; otro, en una habitación en penumbra, dejando que las frases le arropen como una manta ligera. Porque los libros, cuando salen al mundo, ya no nos pertenecen: se convierten en espejo, refugio o compañía según quien los abra.

Gracias a quienes han abierto El niño que huele a canela y han decidido quedarse un rato dentro. Gracias a quienes lo recomiendan, lo regalan o simplemente lo guardan junto a sus tesoros. Cada ejemplar es una semilla.

Y, como toda semilla, necesita tierra, paciencia… y un poco de fe.

DMA





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En El Niño que huele a canela cada palabra cuenta.

LAS RECETAS QUE NADIE ESCRIBIÓ

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