Mundo Canela · historias y cocina tradicional

Historias para leer despacio, recetas para recordar.

El lugar donde los aromas de la infancia se convierten en palabras, platos de casa y pequeños rituales para compartir.

Entrar en la cocinaConocer la historia

La cocina del Niño Canela

Recetas tradicionales con memoria, hechas sin prisa.

01 · DULCES DE INFANCIA

Arroz con leche para volver a casa

Canela, limón y paciencia en una receta cremosa para cuatro recuerdos.

Ver paso a paso →
02 · PLATOS DE CASA

Guisos que esperan a fuego lento

Una colección de platos sencillos, de los que llenan la cocina antes que el plato.

Descubrir recetas →
03 · RECETAS CON HISTORIA

El sabor de las tardes de domingo

Recetas familiares contadas desde el recuerdo y explicadas paso a paso.

Leer las historias →

¿Tienes un ingrediente y un recuerdo?

Cuéntaselo al Niño Canela. Prepararemos una propuesta personal para ti, con lo que tienes en la despensa y la historia que quieras compartir.

Pedir mi receta personal

Voces del libro

Palabras que se quedan

Una pequeña ventana a la memoria de El niño que huele a canela.

“La infancia no se mide por los regalos que se reciben, sino por los abrazos que faltan.”

— David Maroto Avilés, capítulo I

“En esas cucharadas lentas, comencé a intuir que cocinar era un acto de amor.”

— David Maroto Avilés, capítulo II

“El amor también puede ser un hogar. No un incendio. No una montaña rusa. Un hogar.”

— David Maroto Avilés, capítulo IV

El universo Canela

Sigue la historia más allá del blog

Encuentra a Canela Mundo, conoce al autor y descubre dónde continuar la lectura.

jueves, 14 de agosto de 2025

LOS JUEVES

Hoy es jueves.
Y los jueves, me acuerdo de las despedidas.

En los centros tutelados, los jueves eran días raros. No eran viernes de visita, ni lunes de rutina. Eran días donde el tiempo se arrastraba por los pasillos, oliendo a lejía, a ropa húmeda, a silencio. Kuky decía que los jueves eran como los hijos del medio: invisibles pero necesarios.

Esta mañana, al remover la leche, una chispa de canela me saltó en la mano. Me reí. Porque todavía, después de tanto, la canela me habla. Me dice que sobreviví. Que sigo aquí. Que soy más que la suma de mis cicatrices.

Hoy es jueves 14 de agosto y tengo ganas de bailar.
No porque todo esté bien. Sino porque ya no me escondo del espejo.
Porque cada página que escribo es un abrazo al niño que fui.
Porque no necesito pedir perdón por ser quien soy.

Si estás leyendo esto, y también sobrevives tus propios jueves, te abrazo.
Con palabras, con olor a cocina, con la música bajita de fondo.

Hoy mi alma huele a canela.

Y la tuya… ¿a qué huele hoy?


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Este espacio también es tuyo.
Si esta historia te ha despertado un recuerdo, una emoción o una sonrisa, déjalo aquí.
En El Niño que huele a canela cada palabra cuenta.

LAS RECETAS QUE NADIE ESCRIBIÓ

 Un viejo libro. Un papel antiguo. Cuatro palabras. Pan. Leche. Azúcar. Canela. Descubre La receta que nadie escribió, de David Maroto Avilé...