“Aquel niño no tenía mucho… pero tenía un disco de Los Secretos, una rebanada de pan caliente, y tiempo para soñar. Y con eso, le bastaba para inventarse el mundo.”
Hay recuerdos que huelen a hogar, aunque el hogar no exista.
📘 El niño que huele a canela
Una historia real, para los que aprendieron a abrazarse a sí mismos.
Arroz con leche para volver a casa
Canela, limón y paciencia en una receta cremosa para cuatro recuerdos.
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