Mi primer lector: gracias por abrir este libro
Hoy es un día especial.
No por cifras. No por ventas. Sino por lo que significa: alguien, en algún lugar, ha abierto El niño que huele a canela y ha decidido empezar a leerme.
Esa persona no sabe que su gesto vale más que cualquier estadística. Porque este libro nació en la soledad, entre pasillos fríos y silencios densos. Porque cada palabra que escribí fue un intento de no desaparecer.
Hoy, una primera venta.
Una primera mirada.
Una primera mano tendida al niño que fui.
Gracias por elegir este libro entre tantos.
Gracias por no pasar de largo.
A ti, que has abierto la primera página, te entrego este aroma de canela con gratitud, con temblor, con verdad.
Porque quizás no cambie el mundo,
pero ya ha cambiado el mío.
– El Niño Canela

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En El Niño que huele a canela cada palabra cuenta.