Gracias a todos por hacer realidad el aroma del Universo Canela.
Vuestra presencia convirtió la presentación en un fuego lento de emociones compartidas.
Un día para recordar
La sala de la Biblioteca Xavier Amorós se llenó de rostros amigos y desconocidos que se convirtieron en cómplices. Cada palabra leída, cada copia firmada con una palabra única para vosotros, tejió la magia de El Niño que Huele a Canela. El Niño Canela cobró vida entre risas, abrazos y ese silencio atento que solo nace de lo auténtico.
Mis colaboradores, mi familia
A la biblioteca y su equipo, por abrir las puertas y proveer los marca páginas que guardarán vuestras memorias.
A carlos mi invitado especial, por compartir su luz y enriquecer el universo con su voz.
A los que trajisteis chapas, vinilos y el calor de lo cotidiano: sois el pulso de este proyecto DMA.
Y a cada asistente que compró, escuchó o simplemente estuvo: gracias por oler a canela conmigo.
Sin vosotros, no habría fuego. Seguid oliendo la vida. 🌙✨

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En El Niño que huele a canela cada palabra cuenta.