martes, 20 de enero de 2026

Las cosas que me sostienen cuando el día pesa

 


Hay días en los que no me pasa nada especial.
No hay noticias, no hay grandes conversaciones, no hay certezas.
Y aun así, el día pesa.

En esos días no me sostengo con discursos ni con fuerza. Me sostengo con gestos pequeños, casi invisibles. Con lo que hago sin pensar demasiado, porque si lo pienso, me caigo.

Me sostengo preparando algo sencillo en la cocina. No para lucirme, no para nadie más. Cocinar me ordena por dentro. Me recuerda que algo puede empezar y acabar bien, aunque fuera todo esté revuelto. A veces solo es una olla al fuego y el silencio acompañando. Y con eso, basta.

Me sostiene la memoria. No la bonita, no la que se cuenta fácil. Me sostiene la memoria real. La que me recuerda de dónde vengo y por qué no quiero volver a ciertos lugares. Recordar no siempre duele; a veces protege.

Me sostiene escribir. Escribir cuando nadie mira, cuando no hay aplausos ni prisa. Escribo para no romperme, para dejarme un rastro por si algún día me pierdo. No escribo para enseñar nada a nadie. Escribo para seguir respirando con un poco de sentido.

He aprendido que no necesito grandes planes para seguir.
Necesito rituales.
Repeticiones.
Pequeñas certezas que no fallan.

Las cosas que me sostienen casi nunca se ven. No hacen ruido. No se explican bien. Pero están. Y cuando están, puedo seguir un día más.


El Niño Canela


📖 Una nota, por si te quedas un poco más

Todo esto que escribo aquí también vive, con más calma y más profundidad, en mi libro
El niño que huele a canela.

Es un libro escrito desde la cocina, la memoria y la identidad, publicado con la colaboración de mi editorial Diversidad Literaria, que supo entender el tono y el respeto que esta historia necesitaba.

Si te apetece acompañarme un poco más, el libro está disponible  en los espacios habituales de Mundo Canela.

Gracias por leer.



Gracias por quedarte.

DMA / Mundo Canela

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Este espacio también es tuyo.
Si esta historia te ha despertado un recuerdo, una emoción o una sonrisa, déjalo aquí.
En El Niño que huele a canela cada palabra cuenta.

El aroma que permanece

Hay aromas que no se olvidan. No porque sean intensos, sino porque son honestos. La canela es uno de ellos. No grita: acompaña. No invade: ...