Hay libros que se escriben.
Y hay libros que, además, encuentran hogar.
El niño que huele a canela – A fuego lento nació de una vida que no fue fácil,
pero hoy camina con nombre propio dentro de una editorial literaria
con lectores reales y con un espacio que lo cuida: este blog.
Eso no es poco.
Eso es oficio.
En un mundo saturado de ruido, el Universo Canela ha elegido el camino antiguo:
escribir bien, editar con respeto y publicar con dignidad.
Como se ha hecho siempre en la literatura de verdad.
Nuestra editorial no es una fábrica.
Es una mesa de madera, una lámpara encendida y una corrección hecha a mano.
Es DMA / Mundo Canela:
un sello creado para proteger historias humanas, no para explotarlas.
Y este blog, El Chico Canela, es su voz diaria.
Aquí no se publican anuncios vacíos.
Aquí se publica memoria.
Cada entrada que lees sostiene al libro.
Cada lector que llega mantiene viva la editorial.
Cada palabra compartida construye comunidad.
Por eso este martes no se vende nada:
se presenta.
Se presenta una obra que ya está en librerías digitales,
en plataformas literarias
y en manos de lectores que han encontrado en ella algo que no sabían que necesitaban.
Se presenta un autor que firma como DMA,
porque a veces el nombre verdadero no es el del DNI,
sino el de la historia que uno ha sobrevivido.
Y se presenta un proyecto editorial que no va a desaparecer mañana,
porque está hecho con el mismo material que los libros que perduran:
verdad.
Si estás aquí, ya formas parte de eso.
— El Niño Canela
DMA

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