El 29 de agosto amanece como un suspiro suave. No necesita grandes gestos, solo el murmullo de la vida cotidiana. A veces basta con el aroma del café, una mirada cómplice o el calor de una mano para que el día tenga sentido.
El Niño Canela lo sabe: los días pequeños son también importantes. Son los que se guardan en el corazón como tesoros sencillos, envueltos en ternura. Hoy es uno de esos días que invitan a vivir despacio, con calma, como quien se deja mecer por el recuerdo
DMA

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