Mundo Canela · historias y cocina tradicional

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La cocina del Niño Canela

Recetas tradicionales con memoria, hechas sin prisa.

01 · DULCES DE INFANCIA

Arroz con leche para volver a casa

Canela, limón y paciencia en una receta cremosa para cuatro recuerdos.

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02 · PLATOS DE CASA

Guisos que esperan a fuego lento

Una colección de platos sencillos, de los que llenan la cocina antes que el plato.

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03 · RECETAS CON HISTORIA

El sabor de las tardes de domingo

Recetas familiares contadas desde el recuerdo y explicadas paso a paso.

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Voces del libro

Palabras que se quedan

Una pequeña ventana a la memoria de El niño que huele a canela.

“La infancia no se mide por los regalos que se reciben, sino por los abrazos que faltan.”

— David Maroto Avilés, capítulo I

“En esas cucharadas lentas, comencé a intuir que cocinar era un acto de amor.”

— David Maroto Avilés, capítulo II

“El amor también puede ser un hogar. No un incendio. No una montaña rusa. Un hogar.”

— David Maroto Avilés, capítulo IV

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martes, 29 de julio de 2025

EL CAJÓN DE LOS MANTELES BORDADOS

🪡 El cajón de los manteles bordados


Había un cajón en casa que casi nadie abría.

No tenía cerradura, pero sí algo más fuerte: el respeto.

Dentro dormían los manteles bordados de la abuela, con iniciales deshilachadas y flores que parecían pintadas por el tiempo.


Ese cajón olía a almidón, a casa limpia los domingos por la tarde, a las manos que ya no están.

Cuando era niño me gustaba abrirlo a escondidas, meter la cara entre los paños como quien se asoma a un mundo secreto.

Aquel aroma a lino antiguo y lavanda me enseñó que no todas las memorias son ruidosas.

Algunas huelen a descanso.

A sobremesa.

A canela.


Recuerdo especialmente uno: blanco con bordes celestes. Lo usaban solo en ocasiones especiales. Cuando alguien importante venía. O cuando, sin decirlo, nos hacíamos falta.

Sobre él descansaban platos de loza, jarritas de leche templada y rebanadas de pan con mantequilla y azúcar.

No era una fiesta, pero lo parecía.


Hoy he vuelto a sacar ese mantel. Está un poco más frágil. Como yo.

Lo he puesto sobre la mesa con cariño. He preparado una merienda sencilla.

Y he pensado que los manteles no son para guardarlos.

Son para contar historias en voz baja.

Con las manos ocupadas.

Y la boca llena de infancia.




🥣 Receta: Pan con mantequilla tostada y azúcar


Ingredientes:


4 rebanadas de pan del día anterior


2 cucharadas de mantequilla (a temperatura ambiente)


2 cucharadas de azúcar


Opcional: una pizca de canela o ralladura de limón



Preparación:


1. Tuesta ligeramente las rebanadas en una sartén o tostadora.



2. Úntalas con la mantequilla mientras aún están calientes.



3. Espolvorea azúcar por encima (y un toque de canela si quieres).



4. Si te animas, pasa las rebanadas unos segundos por la sartén, con el azúcar hacia abajo, hasta que caramelice.




Sírvelas sobre un mantel viejo.

Con una infusión.

Y un poco de silencio.




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