sábado, 13 de diciembre de 2025

Descanso merecido

El  Niño Canela deja el fuego en reposo.

No es cierre.
Es pausa.

Como el guiso que se aparta unos días
para que asiente,
como la casa antigua que se airea
antes de volver a habitarse.

El cuerpo manda parar
y el Niño Canela obedece,
con respeto y sin ruido,
como se ha hecho siempre.

Serán unos días.
Los justos.
Ni uno más, ni uno menos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Este espacio también es tuyo.
Si esta historia te ha despertado un recuerdo, una emoción o una sonrisa, déjalo aquí.
En El Niño que huele a canela cada palabra cuenta.

Hay libros que se leen. Y hay libros que se quedan dentro

El niño que huele a canela es una memoria íntima y poética sobre la infancia, el abandono, la cocina como refugio y la fuerza del recuerdo....