miércoles, 30 de julio de 2025

PAN MOJADO



🌟 Capítulo breve: “El pan mojado”

Era invierno en Granollers y los cristales amanecían cubiertos de vaho. El comedor del centro olía a leche tibia y a ese pan mojado que nos daban cuando no había galletas. A mí me gustaba ese pan. Sabía a todo lo que no teníamos: a consuelo, a casa, a la abuela que nadie recordaba pero que seguro horneaba cosas dulces.

Aarón siempre se lo daba a Josep. Yo lo miraba, en silencio, fingiendo que no tenía hambre. Pero una mañana, cuando la monitora se dio la vuelta, Josep partió su pan mojado en tres. Y esa fue la primera vez que alguien me eligió sin tener que hacerlo.

Guardé ese trozo de pan como se guarda una promesa. Y desde entonces, cada vez que huelo el vapor de un desayuno pobre, recuerdo que fuimos niños que compartieron lo poco, no por carencia, sino por ternura


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Este espacio también es tuyo.
Si esta historia te ha despertado un recuerdo, una emoción o una sonrisa, déjalo aquí.
En El Niño que huele a canela cada palabra cuenta.

El aroma que permanece

Hay aromas que no se olvidan. No porque sean intensos, sino porque son honestos. La canela es uno de ellos. No grita: acompaña. No invade: ...