Hace tiempo que no escribíamos aquí.
No por falta de cosas que contar, sino porque a veces la vida pide silencio, pausa y un poco de fondo para que las palabras vuelvan a encontrar su sitio. Hay etapas así, en las que uno se aleja sin irse del todo, y deja que el tiempo ordene lo que por dentro todavía estaba buscando forma.
Este blog sigue siendo nuestra casa pequeña, ese lugar donde caben la memoria, los sabores, las imágenes que no se olvidan y las palabras que nacen sin prisa. Un rincón para volver cuando hace falta recordar de dónde venimos y qué nos sigue latiendo por dentro.
Hoy regresamos así: despacio, con verdad, sin ruido.
Como quien abre una ventana después de mucho tiempo y deja entrar otra vez la luz.
Porque hay espacios que no se abandonan.
Solo esperan.
Y este, el nuestro, estaba esperando.
**El Chico Canela**
**DMA**

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En El Niño que huele a canela cada palabra cuenta.